Zombis de la política, descomposición armamentista del Gobierno e inquina del secesionismo catalán

Luis Carlos Ramírez
Por
— P U B L I C I D A D —

La política tiene extraños compañeros de cama, de viaje o incluso de estrategia ideológica y parlamentaria, igual que las instituciones generan liderazgos insólitos e insospechadas permanencias en el poder con líderes o dirigentes a los que se da por amortizados antes de tiempo. Nuestra España cañí aporta ejemplos por doquier, en la que destacan sobremanera Sánchez y Mazón, cuyas polémicas gestiones mantienen en entredicho sus respectivos mandatos. El Parlamento multiplica las descalificaciones a todas las bandas, con un Gobierno en descomposición y derrotado -al que le tumban hasta la Agencia de Salud Pública- y se divide en la primera votación armamentista, mientras el secesionismo catalán destapa la caja de los truenos con mutuas acusaciones de «ratas” por su mayor o menor sumisión a la Moncloa.

De la Generalitat a la Moncloa

El presidente de la Generalitat valenciana, a quien su propio partido daba por liquidado a expensas de su probable imputación por la gestión de la Dana, saca de la chistera un acuerdo presupuestario con Vox a cambio de renegar el amparo de la inmigración e incluso del Pacto Verde Europeo. El bálsamo económico para ganar tiempo en plenatormenta por su futuro político coloca al superior jerárquico de Mazón en una difícil encrucijada que aprovecha el Gobierno para situarlo como rehén de la derecha «xenófoba y reaccionaria». 

El presidente Pedro Sánchez, por su parte, resiste de forma cada vez más numantina arañando acuerdos a todas las bandas con sus socios de investidura y las continuas amenazas de sus aliados de coalición que rechazan no solo un inviable apoyo presupuestario, sino cualquier escalada o inversión armamentista exigida por la UE. El partido minoritario del Gobierno, SUMAR, rechaza el rearme militar en la primera votación sobre Defensa en el Congreso y además apoya la salida de España de la OTAN. Para sostenerse en la Moncloa hasta 2027, Sánchez igual sella pactos migratorios con ‘supremacistas’ como Puigdemont, al decir del socialista García-Page, la condonación de la deuda catalanalagestión de Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) o la cesión delaseguridad de puertos y aeropuertos.

Encrucijada de Feijóo

Entre tanto, Feijóo vuelve a pedir la dimisión de Sánchez, al que sitúa como líder europeo “más débil”, mientras bendice la operación presupuestaria de su barón valenciano de la que se siente satisfecho e incluso la considera buena para desatascar otras autonomías como Aragón o Murcia bloqueadas por el partido de Abascal. Aunque el acuerdo presupuestario con Vox da oxígeno a Mazón, no desactiva la operación relevo de Génova cuya hoja de ruta se mantiene intacta vinculando su continuidad a la instrucción judicial en marcha y no a la reconstrucción de los territorios devastados por la Dana. El líder popular esperará al “alcance de la investigación” con el compromiso de llegar hasta el final para saber quiénes fueron los responsables». Tras el pacto en la Comunidad Valenciana, la dirección nacional da vía libre al resto de comunidades pendientes de aprobar sus cuentas públicas. En especial, a Aragón y Murcia, cuyos presidentes mantienen interlocución con el partido de Abascal. En Baleares la situación es más complicada, igual que en Extremadura a pesar del acuerdo de Guardiola con Vox en materia fiscal, mientras en Castilla y León su titular Fernández-Mañueco ya tiró la toalla al prorrogar los presupuestos.

“Ratas, piojos y buitres”

El Parlamento continúa convertido en un lodazal de insultos y descalificaciones entre todas las bancadas, de las que no se salvan ni los dos partidos independentistas catalanes que se acusan mutuamente de «ratas” por su mayor o menor sumisión al Gobierno. Lejos de amainar, la tensión en el hemiciclo va en aumento con el desprecio también entre Sánchez y Feijóo, y el escarnio de sus respectivas huestes que se tildan de «xenófobos, racistas, autoritarios o puteros”. El cainismo y la guerra, ya total, entre las dos formaciones secesionistas representadas en el Parlamento -con apenas un 3% del voto- provoca el estallido de reproches entre de ERC y Junts que sobrepasan el hemiciclo y saltan a las redes. El portavoz republicano, Rufián, tacha de “ratas” a quienes los califican de cómplices de la Generalitat por negociar el traspaso de Rodalies, apartan la bandera de España o votan a su vez contra la iniciativa de Junts para desalojar ocupas en 48 horas. La reacción del diputado del Parlament, Francesc de Dalmases, en las filas de Puigdemont es la de subir en la misma red el mensaje de “ratas, piojos, escarabajos y buitres”.

Podemos se erige el adversario más beligerante del gobierno que pone a buen recaudo sus cuatro votos en la cámara Congreso para rechazar la «gran coalición de la guerra» con la que Sánchez “pone en riesgo nuestro país”. Belarra también acusa al gobierno de engañar a la población sobre las consecuencias del aumento en el gasto militar que, según la dirigente podemita, llevará a recortes en los servicios públicos y en el estado del bienestar. El histórico socialista, Alfonso Guerra, advierte del riesgo de que un prófugo de la Justicia decida “tanto” en España con el peligro que supone para la democracia que la ciudadanía pierda la fe en sus instituciones. El impulsor de la Constitución del 78 se refiere a la desproporcionada influencia que partidos como Junts con una exigua representación y undirigente huido desde 2017, tiene en la toma de decisiones del Gobierno, al que imponen una y otra vez medidas arbitrarias a cambio de perpetuar a Sánchez en el poder.

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