
Estamos mi sobrino Evaristo y yo mirando “Google Maps” en mi bar favorito. ANDREA pasa a nuestro lado con comandas. SAM, detrás de la barra, coloca ruidosamente platos, tazas y vasos. Evaristo se rasca la cabeza. “No sé lo que puede pretender China”, afirma mientras contemplamos el mapa del actual Imperio Celeste, más bien rojo, ahora.
- ¿Quizás, comprar el mundo más que conquistarlo?
- Ya, pero … Los españoles reconquistamos España, conquistamos América, nos hicimos ricos y lo dilapidamos en Centroeuropa defendiendo los intereses dinásticos de los Habsburgo y los de la Iglesia de Roma. Luego los franceses quisieron exportar su revolución con bayonetas, los ingleses les pararon y, juntos, inventaron después el colonialismo en África y Asía que fue un imperialismo capitalista que favoreció a clases medias y la creación de fortunas exportando manufacturas.
No oso llevarle la contraria a un Evaristo que se recuesta en su butacón y prosigue:
- Luego vinieron los norteamericanos con lo mismo, pero con un envoltorio diferente.
- ¿Cual?
- Exportar democracias cuando no se apoyaban en dictaduras.
- Ten en cuenta que su competidor, la URSS, intentaba imponer mundialmente, con sus países afines, su dictadura del proletariado y otro sistema económico.
- En efecto. A eso voy. Se enfrentaron una economía de mercado con su consecuente liberalismo democrático en lo político y una economía planificada con un sistema político dirigista, una dictadura de nomenclaturas aprovechadas. Cuando la GuerraFría, en Moscú querían imponer al mundo su sistema político-económico y en Washington lo mismo.
- ¿Y.…?
- Pues, que China ya se ha convertido en un país capitalista (como Rusia). No nos va a imponer esa economía de mercado que prevaleció tras la guerra fría por ser la más eficiente, sin perjuicio de que haya que corregir sus desequilibrios e injusticias.
Evaristo cierra los ojos y, temeroso de que vaya a dormirse, le pincho … “Quedaría imponernos su sistema político con un Partido Comunista omnipresente”. Mi sobrino sonríe y afirma que eso ya no cuela más que en sitios donde ya lo tienen como en Cuba o Venezuela, aunque económicamente no despeguen.
- En España, señala Evaristo, lo intentarían, quizás, los libertarios, comunistas, marxistas y otros confluyentes a la izquierda del PSOE, pero, en el marco internacional, veo más tensiones comerciales y económicas entre las grandes potencias que territoriales, más juegos de influencias que propiamente de poderío militar.
- Con excepciones …
- Efectivamente. Para Beijing, por ejemplo, el control del Tíbet y del Mar de China Meridional es esencial. Le preocupan asimismo las influencias occidentales en sus vecinos, Indochina, Filipinas, Japón y península coreana.
- Añadiría Mongolia Exterior y el ten con ten con los rusos a lo largo del Transiberiano, sin olvidar Formosa ….
- En efecto. Territorial y militarmente China aspira esencialmente, como Rusia ahora, a controlar sus aledaños, su vecindario, afirma Evaristo. Es más bien un reparto de la tarta por razones de seguridad vecinal y no de carácter ideológico en un momento en el que, con Trump, los EEUU parecen renunciar al papel de gendarme mundial.
- Te veo muy confiado, pero, en todo caso, ello deja espacio a los “gendarmitos” regionales, como Turquía, Irán o Arabia saudí ….
- Sin duda, pero las grandes tensiones mundiales serán más comerciales y tecnológicas, así como ciberespaciales. Dominar el espacio exterior de cara a su colonización será, asimismo, inevitable y los europeos tendrán que ponerse las pilas.
Satisfecho con su conclusión, añade:
- Tanto China como a Rusia tienen pavor a tres cosas: nacionalismos, independentismos e islamismo radical. Algo importante para la actual concepción vecinal de su seguridad.
Nos hubiéramos quedado como si hubiésemos descubierto la pólvora si no fuese porque ANDREA y SAM se acercaron trayendo una tarta de frambuesas bien roja mostrando una estrella amarilla grande y otras pequeñas, diciéndonos al unísono y metálicamente: “Glandes celeblos los suyos, aunque caselos”.