
Hemos aceptado a la democracia como el sistema político menos malo, pero el mundo está viviendo una fuerte crisis democrática, actualmente hay más países retrocediendo y cayendo en fuertes autoritarismos que nunca. La componenda, la apatía y la ignorancia han provocado y permitido una gran corrupción en nuestro sistema político y es responsabilidad de todos actuar con firmeza para cambiar esto y tener un mejor país. A través del tiempo la democracia ha sufrido grandes trasformaciones producto del interés y la perversa forma de interpretarla. Democracia, noocracia, mediocracia, idiocracia, etc. Demasiadas formas y maneras de interpretar el concepto y la manera de gobernar en democracia. El sistema ha sido condicionado y manipulado al verse inmerso en una frenética lucha por el poder marcada por los espurios intereses de las oligarquías financieras.
El mundo en el que hoy vivimos es el que han ido conformando, principalmente, la ideología liberal y el capitalismo anglosajón. Después del «fin de la Historia» que muchos expertos predecían posterior a la caída del Muro de Berlín en 1989 y la caída de los regímenes comunistas, con la victoria del liberalismo democrático todos daban por garantizado que disfrutaríamos de una gran democracia feliz y prospera. El triunfo de la concepción anglosajona del mundo daba por hecho que esta había vencido a su último oponente.
A partir de aquellos días fueron muchos los intelectuales, politólogos, economistas e historiadores que, desde sus tribunas globales en televisiones, periódicos, revistas, internet, universidades, escuelas de negocios y think tank, han venido construyendo ideologías que apuntalaran dicha concepción como una profesión sin alternativa posible. Pero ¿estamos ante el desmoronamiento de todas las teorías liberales hasta ahora aplicadas y defendidas como la única alternativa posible? ¿han sido aplicadas las teorías liberales en su concepto más puro o han sido prostituidas de una forma sectaria e interesada? Entremos a considerar los cuatro pilares que vienen sosteniendo el orden del mundo actual: La farsa de la Democracia que nos gobierna en la actualidad, la servidumbre del interés del dinero, la falsificación de la historia y el manido y falso dilema de la izquierda y la derecha, pues bien, esto nos puede llevar a preguntarnos: ¿Cómo es el sistema democrático actual que disfrutamos?
Democracia
Democracia actual: se ha convertido en un gobierno gobernante que es incompetente. Un sistema de gobierno donde los menos capaces de dirigir son elegidos con el apoyo de un alto porcentaje de fieles seguidores agradecidos, poco capaces de producir y con menos probabilidades de mantenerse o tener éxito y que son recompensados con bienes y servicios pagados. La sociedad podría mejorar sustantivamente su Gobierno al margen de los partidos imperantes tras cada elección, para ello bastaría con hacer cumplir las Leyes del Estado respecto a todos los integrantes de los órganos ejecutivo y legislativo de gobierno, así como exigir que estos reunieran obligatoriamente los requisitos necesarios de idoneidad y experiencia, requisito este que no se les exige desde hace lustros.
Podemos analizar algunas derivaciones de este sistema democrático pervertido actual como: La noocracia. Este se deriva del Griego «Nous» —intelecto o inteligencia— y «kratos» (κράτος) autoridad o poder-. Por lo tanto, podemos definir «noocracia» como una nueva clase conformada por los que dominan la inteligencia o la razón ideológica, cosmológica, expresiva, científica, técnica, la imagen cinética y el diseño, como una fuerza productiva y un nuevo poder en los sistemas sociales capitalistas y colectivistas avanzados. La noocracia es un concepto que se refiere a un sistema de gobierno en el cual el conocimiento y la inteligencia son los pilares fundamentales para tomar decisiones. En una noocracia, se busca que las políticas y acciones estén basadas en la sabiduría, la educación y la razón, en lugar de en intereses egoístas o prejuicios. Este modelo de gobierno idealiza la idea de que una sociedad mejor es posible si se fomenta el acceso al conocimiento y se promueve la participación activa de ciudadanos informados y críticos en la toma de decisiones.
Noocracia
La noocracia, sería un sistema político alternativo que nos permitiría contar con las personas más cualificadas para el gobierno de un país, evitaría que la mediocridad de nuestros representantes llegue tan lejos y se instale en las instituciones secuestrando el buen gobierno de un Estado en perjuicio de sus ciudadanos. Probablemente resulta escandalosa la afirmación de que no todos los votos deberían valer lo mismo según las capacidades culturales e intelectuales del emisor del voto, sin embargo, este derecho de sufragio universal, propio de nuestro sistema político, condiciona que los candidatos electos no sean siempre los mejores sino sencillamente aquellos que por pertenencia a su partido aparecen en las listas sin otro mérito personal.
Defender la Noocracia hoy en día es algo prácticamente inviable, aunque deberíamos estar todos de acuerdo en que la falta de un criterio fundado, a veces justificado en meras promesas o sacrificios impagables para obtener ese clientelismo, dando lugar a que la vida en sociedad quede subordinada por el enorme poder de la desinformación y la ignorancia, y convirtiéndose en un auténtico caladero para una política sin escrúpulos, dando lugar a que las personas con menos formación sean las que de un modo u otro tomen las decisiones más importantes.
Idiocracia
La idiocracia. Término que se refiere a un sistema de gobierno donde el poder está en manos de personas incompetentes, ineptas o poco capacitadas. También se utiliza para describir una sociedad donde prevalece la falta de inteligencia y de capacidad crítica en la toma de decisiones.
En 2006 se estrenó la película norteamericana «Idiocracia”, película que pasó sin pena ni gloria por las salas de cine. Fue escrita y dirigida por Mike Judge, creador de series como «Silicon Valley», «Beavis & Butt-Head» y «El rey de la colina». Su visión satírica de la sociedad norteamericana y sus constantes referencias a la cultura «Made in USA» —programas de TV y anuncios incluidos— dificultó su distribución. Sin embargo, años después, «Idiocracia» parece haberse convertido en una película profética ya que refleja algunos acontecimientos que por desgracia se parecen bastante a la realidad que estamos viviendo. Podemos ver el resumen de la película en Bing Vídeos.

Fiel reflejo de la idiocracia se ve reflejada en la América de Trump, en ella contemplamos a una sociedad marcada por la exageración y el histrionismo, la mentira y el bulo. El argumento de «Idiocracia» plantea una sociedad distópica donde las élites, gracias sobre todo al acceso a una educación de primer nivel, poseen un coeficiente intelectual mayor a las de las clases bajas, que se ven mermadas en su educación al estudiar a través de programas dirigidos y mediatizados que evitan especialmente su capacidad de pensar y razonar adecuadamente. Además, las clases bajas, especialmente las procedentes de la inmigración de países subdesarrollados, tienen un número de hijos mucho mayor que las élites, por lo que la población con una preparación deficiente crece sin parar, consecuencia de la falta de recursos y medios. Sí, es una premisa un tanto clasista, pero no parece un supuesto descabellado a tenor de los recortes en educación pública que han experimentado numerosos países occidentales en las últimas décadas. Por supuesto no es mi pretensión calificar de mediocres en ningún caso a los procedentes de la inmigración si no a los que, debido a la falta de competencia, consecuencia de una deficiente preparación, permiten a los «listos» volverse perezosos y termina por volverlos mediocres y en muchos casos idiotas.
Existen numerosos estudios que demuestran que el aumento de la estupidez está relacionado con el decrecimiento económico de un país. Además, hoy día estamos viendo que esa complicidad entre estupidez y pobreza está llevando a muchos ciudadanos a votar a políticos ultraconservadores que prometen soluciones demagógicas cuando en realidad son los que no fomentan la educación, la investigación científica o la libertad religiosa. Ese bucle acentúa la estupidez y favorece el crecimiento de una población cuyo voto se convierte en una poderosa herramienta de autodestrucción. ¿Caminamos inexorablemente hacia una sociedad gobernada por idiotas o aún estamos a tiempo de evitarlo?
Mediocracia
La mediocracia o el gobierno de los mediócratas que ha terminado por instalarse dentro de la clase política dominante.Es este un término que se refiere a un sistema político en el cual las decisiones son tomadas por personas mediocres, es decir, de habilidades o capacidades promedio. Lo que ha llevado a convertirse en la actualidad, en el rasgo distintivo de un sistema social. Hoy en día nos encontramos en un sistema que nos obliga a ser un ciudadano resueltamente promedio, ni totalmente incompetente hasta el punto de no poder funcionar, ni competente hasta el punto de tener una fuerte conciencia crítica. En este contexto, la mediocridad podemos considerarla como una característica negativa, ya que las decisiones importantes pueden ser influenciadas por la falta de excelencia o competencia en quienes las toman. Para tener éxito hoy, es importante no romper el rango, sino ajustarse a un orden establecido, someterse a formatos e ideologías que deberían cuestionarse. La mediocracia alienta a vivir y trabajar como sonámbulos, y a considerar como inevitables las especificaciones, incluso absurdas, a las que uno se ve obligado.
Sería necesario llegar al fondo de quienes son los que dictan los programas y las normas que dan opción a los mediocres a cumplir sin más las reglas marcadas y tomar conciencia de que tipo de democracia es la que deseamos disfrutar. Es hora de asumir nuestra responsabilidad democrática y actuar en consecuencia.
FOTO: Ilustración del cartel de la versión original de la película «Idiocracy» (2006), de Mike Judge.
Creo que existen más de doscientas definiciones de la palabra «democracia».
Si nos atenemos a lo más básico: «gobierno del pueblo», nos encontramos con raras excepciones, una de ellas es el del presidente Trump con quien el pueblo medio americano (no las elites de los demócratas), se ha identificado.
Aconsejo una buena conferencia sobre esta cuestión del profesor Francisco Tudela que define a Trump como un iconoclasta, un liberal no sujeto a favores, que desea para sus ciudadanos una vida mejor.
Su proyecto se firma por cualquier liberal: reducción del gasto público y del peso de las AA.PP: en la vida de los ciudadanos; acabar con la corrupción imperante en EE.UU. levantando las alfombras clientelares y dejando ver su pudrimiento, lo que ha revelado casos como las subvenciones a los medios de comunicación y periodistas (unas 600.000) para la propaganda demócrata a través de USAID, las percepciones teóricas de 17 millones de ciudadanos mayores de 120 años y otras lindezas por el estilo propias del sistema socialdemócrata (socialismo exquisisto) belicista al servicio de los poderes salvajes (Ferrajoli) del capitalismo.
La cuestión es que muchos de esos casos pueden acabar en los tribunales. De ahí el miedo de los responsables, lo que unido a la eliminación de «mamandurrias» clientelares, ha creado todo un mundo de enemigos de la libertad, de enemigos de Trump.
Un saludo.
Muy buen artículo. Enhorabuena