
Parece ser que en estas páginas es unánime el no a los indultos concedidos por el gobierno de España, hasta ahora.
Los razonamientos que aquí se esgrimen se mueven en los discursos de la derecha española en todas sus versiones ‘ultra’ y ‘plus ultra’. Nada que añadir al contenido de la Constitución Española que fue votada en los momentos de la Transición que dejó atrás el franquismo dictatorial. Abascal, Casado, Arrimadas y no sé cuántos llevan la voz cantante.
Tampoco se tiene en cuenta que de momento la mayoría de los catalanes se pronuncian a día de hoy por fórmulas de convivencia y por la unidad de España dentro de una diversidad de matices, tampoco se tiene en cuenta que la postura mayoritaria de los catalanes ha colocado al Partido Socialista Obrero español como el partido más votado en Cataluña.
Tenemos constancia de que, entre los funcionarios de muchos ayuntamientos catalanes, incluso de grandes ciudades, figuran castellanos favorables a un concepto de España como unidad irreversible dentro de los matices que dejó entreabiertos la Constitución de los años 1970. O que el Ayuntamiento de Barcelona está siendo regido por personas más próximas a una Cataluña dentro de España.
Uno se resiste a ver en un foro de diálogo y contraste de opiniones algo así como lo que hoy vemos de un órgano de expresión monopolizado por una tendencia política como la que está apareciendo hasta hoy. Con todos mis perdones. Uno prefiere cantar como Víctor Manuel, el cantante asturiano en sus buenos tiempos, aquello de que: «Aquí cabemos todos, o no cabe ni dios».
Totalmente de acuerdo con su última frase (que apoyan todos los presos comunes): o nos indultan a todos de todo lo que tengamos pendiente o no se indulta a nadie. Genial.
Estimado Serralaitz: creo que con ese espíritu de concordia (según para quién) gubernamental que hace suyo, se está vulnerando el artº 14 de la C.E. Pero, pasa lo mismo ¿a quien le importa la C.E.? Lo importante es el poder absoluto (totalitario) del ejecutivo sobre el resto del entramado constitucional. Al fin y al cabo es quien distribuye el dinero, los cargos y subvenciones….
Es curioso que esa concordia no borre la memoria histórica que sirve para distraer a los españoles (como su fuésemos tontos) sino que profundice en el enfrentamiento de esas «dos Españas» que tanto nos han dolido siempre. Usted mismo se contradice cuando sólo señala unos nombres como supuestos seguidores de Franco (un socialista en estado puro, no por lo que decía, sino por lo que hacía, pero ese es otro debate que, con mucho gusto, podemos abrir).
Es curioso que esa concordia esté mirando con el rabillo del ojo el maná de miles de millones que nos caerán de los cielos (bastante brumosos por cierto) de la UE. Iglesia Católica incluida.
Pero, lo más sorprendente, es que una Jefatura del Estado ceda a la presión ilegal de un ejecutivo que busca solamente su mantenimiento en Moncloa.
Vamos a ver. Que yo sepa los delitos son muy simples: intento de romper la unidad de España y de los españoles utilizando para ello los recursos, cargos y funciones que el propio Estado les ha cedido como representantes del mismo en Cataluña. Eso se traduce en deslealtad institucional que, en lenguaje penal, se convierte en rebelión o sedición contra el Estado. Pero además se hace con dinero que el Estado provee para los servicios públicos de Cataluña. Eso creo que se llama «malversación de recursos públicos» y tiene sus responsabilidades penales (además de la devolución de lo gastado que, en eso creo que anda el Tribunal de Cuentas).
Nada de eso habría ocurrido si el «independentismo» se hubiera promovido desde los bolsillos propios. Eso le habría dado legitimidad y hasta un cierto halo romántico pero, de eso, muy poco.
Tampoco tiene usted en cuenta (ni el gobierno) de quien está promoviendo la fractura de las naciones más importantes de Europa y con qué fines. Debilitarlas social, cultural y económicamente es el primer paso que ya está dado. Endeudarlas ante inversores internacionales se viene haciendo hace muchos años. Crear gobiernos-títeres es un hecho comprobable (sobre todo con personas codiciosas de dinero y poder) que obedezcan sin chistar.
En fin Sr. Serralaitz siga usted observando el panorama desde su paisaje idílico pero, por favor, constate la realidad del mundo en que estamos.
Un cordial saludo.