
No hay nadie peor que aquel que te enfoca a creer en algo con el solo propósito de su beneficio, y aunque nos parezca evidente que vamos a darnos cuenta, caemos una y otra vez en su red, generándonos esas expectativas que luego nos llevan a la frustración, y si es reiterativo a la desesperación.
Hoy nos han puesto el foco en una Moción de Censura absurda, y condenada al fracaso con el único fin de la mayor gloria del que la presenta: VOX. No hay propósito de construir país, no hay propósito ni siquiera de controlar al gobierno de Sánchez, no hay propósito siquiera de pedir cuentas de la situación que nos embarga a los ciudadanos y ciudadanas de este país. Pero sí que hay una intención espuria y absolutamente abyecta, que es debilitar a los partidos políticos, tanto al Partido Popular como la PSOE, que a día de hoy son los que aún se mantienen dentro del marco constitucional y alejados del populismo.
Porque esta moción, no les quepa duda que dejará al PSOE tocado, ya que su socio de poder, PODEMOS, populista donde los haya, no va a dejar pasar la oportunidad de visibilizarse llenando la cabeza de los ciudadanos y ciudadanas de posibilismos materialmente imposibles, pero que verbalizados, dan pie a la gente que ahora se encuentra en situación desesperada, por la pandemia, a pensar que pueden venir a salvaros. Les recuerdo que Podemos en un acto de populismo más “utilizara” —y lo escribo con todo el sentido de la palabra— a mujeres para defender la moción, y que, en el otro lado, VOX, ha arrancado la defensa de esta moción con un hombre de raza negra. Utilizar sectores discriminados para la puesta en escena es un acto por parte de ambos de populismo de manual: el populismo en estado puro.
Y también, y desde luego es la intención primera de VOX en este trance, debilitar al Partido Popular, los conservadores, para sembrar la duda en sus votantes sobre la eficacia de este partido en cuanto a defender sus intereses, probablemente, porque eso si son bien predecibles, calificando al PP de derechita cobarde, de falta de decisión, de falta de eficacia, y de falta de definición política.
Con esta moción el caos está servido salvo que los partidos que se encuentran alejados del populismo, y que desde luego que a lo largo de la historia han demostrado eficacia y sentido constitucional y democrático, como el PSOE o el PP, se molesten durante el debate, en marcar las diferencias con Podemos y con VOX.
Me temo que eso no va a suceder en ningún momento, porque tanto VOX como Podemos ahora son compañeros de viaje de ambos partidos, que gran error, y es probable que se dejen llevar por esa generación de caos, que tan bien se les da a los populismos, ese rio revuelto, el ecosistema que más beneficia a estas tendencias extremas.
Es normal en democracia que existan partidos populistas de extrema izquierda y de extrema derecha, lo que no es normal, es que siendo partidos minoritarios, como sucede en España, sean los que marquen la agenda de la actividad política del gobierno y de la oposición. Eso es una anomalía de tamaño natural y, como vemos, solo trae consecuencias, desastrosas.
Esta no es una moción de censura, que va, ni por asomo, esta es una moción de impostura, otro acontecimiento luctuoso más de los últimos tiempos políticos insalubres que vivimos, y si los que pueden no lo remedian, traerá sus consecuencias. Al tiempo, no se equivoquen, al tiempo Son las diez de la mañana. Llueve ligeramente en Madrid y la temperatura exterior es de 14 grados.
Bienvenida Marta con tu artículo que repite lo oído en todo el arco parlamentario del pensamiento único. Una moción de censura al actual gobierno es un instrumento democrático del escaso control parlamentario. Hacer un juicio de intenciones en clave puramente electorsl, es reducir la Política (con mayúscula) a un concurso «twitero» de seguidores que suplanta al Parlamento. En Política se está por vocación, no por esos acuerdos bajo la mesa que -en su día- denunciaba Cs. Ahora están en ello buscando un hueco bajo el sol. De la misma forma se podría aplicar el mismo juicio de intenciones a todo lo que se nos viene encima, pero eso no parece interesar a los titulares alquilados o comprados de los medios de comunicación.
Cuando estamos hartos de mentiras, necedades o banalidades de la clase política, un poco o mucho de frescura a la vida parlamentaria no le viene mal.
Un cordial saludo.