
Al primero se lo han llevado a la cárcel para 12 años, pero se supone que una vez que se le impida acceder a presidente de Brasil lo soltarán.
El segundo, jubilado con una buena jubilación, piquito de oro dueño de un lenguaje neutro que guarda una distancia discreta y supercalculada entre la realidad y su discurso, que le hace intocable de cualquier mínimo riesgo o desprestigio, le oímos este fin de semana dialogar y salir fresco e impoluto de las garras «afeitadas» de un Jordi Evole que se empleó mucho más a fondo con un tal Maduro de Venezuela.
Por el contrario, Manuela Carmena, la abuela Carmena que se ha ganado a pulso una jubilación dorada, que se libró de la matanza de Atocha cuando la Transición porque estaba haciendo no sé qué recados en la calle, anda metida en harina capitaneando una tropa de mozalbetes que hacen política municipal y están saneando la economía superendeudada de la Villa Madrid capital de España.
Y ¿qué les diré de ese Rajoy que, sin el verbo fácil del abogado sevillano de raíces cántabras escurridizo, con ese capote torero que escurre el bulto y no se arrima a más de dos metros del morlaco, se sale por peteneras con un escueto «muchas gracias» o un más escueto mutis por el foro, o «los españoles somos mucho españoles», y sigue gobernando exigiendo el respeto y acatamiento de las leyes que él considera inviolables, y se salta las que no le interesan «porque sí, porque lo digo yo» o veta los proyectos que le proponen también por que «no se le pone».
Son distintas maneras de acceder o no acceder al poder, y de ejercerlo. son distintas maneras de interpretar la Transición democrática, las autonomías, la socialdemocracia a la sueca o a la alemana, los derechos de los ciudadanos del Tercer Mundo y de los que intentan traspasar el Mediterráneo en un intento de sobrevivir al hambre y la barbarie, distintas maneras de abordar y combatir el deterioro del medio ambiente y el cambio climático…
Son distintas maneras de entender la intervención española en la Sudamérica tercermundista con nombres como Cuba, Brasil, Ecuador o Venezuela o Bolivia, al estilo del antropófilo Amancio Ortega, a base de salarios y horarios de trabajo de esclavos, o de ese premio Nobel peruano de tendencias mucho más capitalistas que centristas, de juzgarla política de matarrasa de las selvas del Amazonas, que al paso que vamos muy pronto serán un segundo desierto del Sahara de arena y sin aguas subterráneas ni lluvias.
El caso es que buena parte de la madera que sale del Amazonas se va a Asia, a China, que intenta a toda costa mantenerse en la cresta de la ola del progreso y el crecimiento del PIB, y de la sustitución de energías contaminantes por energías limpias, y convertir sus propios desiertos en bosques, y elevar el nivel de vida de todos sus conciudadanos…
Nuestro querido con Felipe, se acordará usted de cuando sabiamente enderezó la Transición a una fórmula política en la que el poder debería quedar en un relevo programado del centro-derecha con el centro-socialismo, de la inscripción en la OTAN, de desplazar el partido comunista al extrarradio del sistema político español, y uncir a los bueyes de la iglesia a esta Transición controlada, de afiliarse a una Unión Europea bajo mando alemán. Que bien atado lo dejó usted y sus compinches, y bien se esforzó por neutralizar los excesos independentistas y etarras del extrarradio peninsular, y por supuesto de asegurarse una jubilación dorada, esa que le ha permitido conservar tan reluciente su humanidad rellenita y sus bosques de bonsáis en su residencia de la Sierra Madrileña, que comparte usted con toda la progresía madrileña y con los restos mortales del Generalísimo y miles de víctimas del franquismo en el Valle de los Caídos.
Y que se arreglen los Lula y sus curas progresistas de la teología de la liberación, los Evo Morales, los Fidel Castro y demás familia, y sigan haciéndose sus pajas mentales con sus consideraciones evangélicas y sus comunidades de basey sus Rigoberta Menchu y sus zapatistas, que usted seguirá sacando sus rentas de sus acciones en empresas mineras de Sudamérica o en otras ubicadas en el suelo peninsular.
Y que siga metida en la lucha por los más desfavorecidos la Carmena. pagando las deudas que contrajeron sus antecesores en el Ayuntamiento de Madrid, y exponiéndose a que la pongan a caldo todos los periódicos y mass media de la alta progresía madrileña que provocaron esas deudas y se les han dejado a usted en herencia…Adelante, señora Carmena, ¿para qué queremos la izquierda radical más que para las empresas difíciles?
Hay quien habla de un inevitable postcapitalismo en dos versiones, una catastrófica con el agotamiento del planeta y de todo signo de vida en él y otra de regeneración de las fuentes de la vida, las aguas y la agricutura a manos de muchas Carmenas y Rigobertas Menchu y zapatistas y gobernantes chinos que en vez de rezar y leer el evangelio o el catecismo de Mao se dedican a arreglar tantos desaguisados.a fuerza de trabajo y buena administración.
Pero ustedes, don Felipe, don Rajoy, mister Trump, gurús de las finanzas mundiales, a lo suyo, a vivir. Confíen en ese postcapitalismo rebelde e inconformista.