
Pues no, todos los políticos, es decir, los que tienen cargos políticos, para hablar con más precisión, no son iguales, ni tienen las mismas ideas, y la política. como actividad, no es un arte para truhanes y malandrines ni para enriquecerse a costa del Estado, no para dar cumplimiento a los derechos de todos los ciudadanos…
Es algo que los votantes deberíamos tener muy en cuenta, porque también tenemos parte en los debates políticos, y unos votamos a unos y otros a otros, o bien nos abstenemos y con ello dejamos fuera de juego a los buenos y a los malos…
Y mucho más ahora que estamos convocados a emitir nuestro voto en una enésima campaña electoral.
Ocurre también, en torno al tema del constitucionalismo y de la Constitución española en vigor, que no todos valoran por igual los artículos de esta, y por ejemplo consideran que el tema de la unidad de España y las autonomías son, si no el único artículo de la Constitución, el más importante, y que la distribución de la riqueza en beneficio de todos no tienen ninguna importancia en comparación de la sagrada UNIDAD tal como ellos la conciben.
Ocurre que algunos creen que las cargas fiscales están bien repartidas entre los ciudadanos más pobres y los más ricos, que las leyes laborales son válidas, que el empleo es reconocido por igual a todos los ciudadanos, que la distancia entre los ingresos de los más pobres y de los más ricos no es exagerada, que los niveles de pobreza en el conjunto de la población española son soportables.
Ocurre que unos políticos y unos partidos reclaman al Estado que se posicione al lado de los empresarios, del Ibex, que no persiga el fraude fiscal ni la fuga de capitales a los paraísos de Ultramar, o de la mismísima Europa.
Decir que la política que se practica en nuestro país es una vergüenza es fomentar la abstención, y podría contribuir a falsear el resultado de nuestra participación en la política. Es decir que todos hacemos política, tanto si votamos como si no votamos, y todos somos responsables del funcionamiento de la política en nuestro país y en el mundo entero.
Por eso hay políticos que están en la cárcel o acuden un día tras otro al juzgado y se sientan en el banquillo de los acusados…
Ya lo dijo aquel poeta, que además era ingeniero industrial:
«(…) Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales,
que lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía del que no toma partido hasta mancharse. (…)»
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Extr. La poesía es un arma cargada de futuro (Cantos íberos, Gabriel Celaya, 1955)