
Resulta ahora que al final de la calle de la revolución hay un chalé con piscina de tamaño natural y casita para los guardeses con “servicio” incluido.
Qué tiempos aquellos en los que Pablo cabalgando sobre el corcel de las rebeliones anti burguesas lanzaba soflamas sobre los políticos que vivían en chales aislados lejos de los ciudadanos y teniendo que hacer largos desplazamientos para ir a “sus trabajos”, o hacia aquellos que gastaban 600.000 € en la compra de una casa: «¿Entregarías la política de un país a quien se gasta 600.000€ en una casa?». Si, era la frase que Pablo Iglesias lanzaba contra Luis de Guindos, cuando este compró su casa en 2012.
Se le ha ido a Pablo la esencia de su gente diluida tal vez por el tronío del poder que le acompaña, y que ahora “le viste” además, con un todo terreno blanco de esos que salen en las revistas en los que “las mamás highclass” llevan a sus niños a colegios exclusivos – tal vez terminemos viendo también esa escena, ya no descarto nada- . Que poco queda de sus argumentarios con los que se le llenaba la boca, como cuando decía: «Yo preferiría seguir viviendo en mi casa, en Vallecas, pero tampoco plantearía ningún problema a nadie. Pero si puedo elegir prefiero seguir viviendo en mi barrio», en alusión a ser un posible inquilino de La Moncloa si ganaba las elecciones.
No descarto tampoco ver a la pareja en revistas del corazón dando exclusivas bajo titulares tales como “Pablo e Irene reorganizan su vida por la inminente llegada de sus mellizos” “Visitamos la casa de Pablo Iglesias acompañados de Irene, que nos presentan a sus mellizos”.
Claro que todo este me lleva a la necesidad imperiosa de conocer cómo se paga esa casa, porque hay que tener en cuenta que los dirigentes de Podemos solo pueden retirar de sus nóminas 3 veces el SMI, y en el supuesto de que lo hagan con esa hipoteca, hecha por unicornios, de 500 euros durante 100 años, como dice su fiel Monedero – que buen nombre para este tipo – necesito también con urgencia saber que banco ha sido el que ha materializado el dinero para sus sueños burgueses, porque yo también necesito una para mis hijos. Les recuerdo que Irene Montero, acaba de hacer una marca en la historia en la banca española pues se ha convertido en una de las pocas menores de 30 años a la que le dan una hipoteca pese no tener ni 5 años cotizados, no tener un trabajo fijo y tener un salario que no cubre ni siquiera esa cuota de cuentos de hadas con la que nos ha ilustrado Monedero a través de twitter.
¿Saben? Recuerdo ahora la inocentada que el 28 de Octubre de 2015 publicada en un portal inmobiliario que nos informaba de la compra de una mansión por parte del secretario general de Podemos. No han pasado ni tres años y aquella broma que nos parecía infantil e imposible se ha materializado en Galapagar.
Si quedaba poco ya del espíritu del 15M entre las filas de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero acaban de dinamitar los restos con este gesto tan, tan, tan de “casta”, que ni siquiera produce una voladura controlada. En pedazos queda todo por lo que algunos y algunas se echaron a las plazas pensando que había limpieza de género en la mirada política de Pablo. Todo se diluye y todo se convierte en más de lo mismo y Pablo pasa a ser uno más de la clase de tipos que viendo que la vida de la “ordinary people” es difícil, ardua y espinosa, han optado por el camino más corto, eso sí en las laderas del camino hacia el Chalé de Galapagar, ha dejado a sus votantes y a quienes no lo son, mirando perplejos, dudosos y desorientados como su amado líder se apoltrona entre sofás de diseño de Roche Bobois, camas con dosel de Becara, verdes praderas con piscina climatizada y Tirso – su perro – recorriendo los vericuetos de un jardín propio de Los Peñotes. No me pienso perder la foto de familia con perro incluido cuando presenten a los mellizos en sociedad. La revolución era eso.
Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados.