
Los separatistas catalanes dieron la semana pasada una muestra más de su poca clase política y personal y de un odio a España por demás. Los nacionalistas pedían que británicos y europeos no atendiesen las peticiones de España sin valorar su justicia sino solamente su venganza ruin. En qué pensarán estas mentes solicitando además la autodeterminación del pueblo de Gibraltar, que solo es un municipio y pequeño, vamos una roca en el corazón de la más profunda Andalucía, con su acento y todo.
Que apoyan los separatistas catalanes, una situación vergonzosa de blanqueo de dinero en la roca. La semana pasada en el duty free del aeropuerto de Edimburgo compré y recibí un mensaje en el móvil, “bienvenido a Gibraltar”, sospechoso ejercicio de blanqueo, todos sabemos en la costa del sol, la compra de tabaco en Gibraltar sin pago de tasas e impuestos otro ejemplo de lo que es la roca. Esos son los deseos separatistas.
Pero más grave es lo político, y para ello mejor ir a los orígenes, finalizaba el siglo XVII cuando el Rey de España Carlos II el hechizado, enfermo de toda la vida y sin descendencia, pretendía no crear conflictos a España en su sucesión ya que por un lado el Rey Luis XIV de Francia casado con la hermana mayor de Carlos II, y por otro el archiduque Leopoldo I casado con otra hermana de Carlos II podían optar a la herencia del trono de España en sus descendientes, creando una alianza muy fuerte que no agradaba a Inglaterra, Holanda, Portugal, más el perdedor y otros muchos. Tras dos intentos fallidos porque murieron los herederos designados por Carlos II, el último José Fernando de Baviera, con tratados de partición sobre la mesa y sobre el papel, Carlos II testó el 2 de octubre de 1700 cercano ya a su muerte a favor del que sería Felipe V de Anjou nieto del Rey sol de Francia y sobrino nieto suyo en contra del que entre otros el Principado de Cataluña coronaría como Carlos III de la dinastía de los Ausburgos e hijo la hermana pequeña de Carlos II. Felipe V entró por Navarra y fue coronado y muy bien recibido por todo el Reino de Castilla. Pero Ingleses, austriacos y holandeses declararon la guerra de sucesión a favor de los Ausburgos en contra de España y Francia. Más tarde se aliaría también con los Ingleses Portugal.
Los Ingleses necesitaban un puerto español y lo intentaron en Cádiz y en Barcelona, con fracasos pero lo consiguieron en Gibraltar tras dura batalla. También necesitaban a un aliado interno en España, ya que Felipe V era bien apreciado, e incluso fracasaron en el intento de toma de Barcelona, como no encontraron ayudas en la representación oficial, lo consiguieron de los vigatans (procedentes de VIC) que firmaron acuerdos con Inglaterra y colaboraron con los austriacos, ese fue el gran favor de los nacionalistas catalanes que en este caso buscaban el poder total en España apoyando al nombrado Carlos III.
La posterior muerte del hermano mayor de Carlos III en su País le hizo a Éste archiduque y dejó Barcelona con su mujer de Regente, poco a poco los ingleses que tampoco les venía bien Carlos como Rey por acumulación de poder y por la buena sintonía de Felipe V con Castilla, buscaron la paz dando a Felipe V España, en el tratado de Utrecht 1712, por el que se quedaron con Gibraltar y Menorca (está por supuesto se recuperó). Así que bonito favor hicieron los vigatans a España, sin ellos probablemente Gibraltar seguiría siendo español.
Y volviendo al presente el Sr. Sánchez ha hecho lo que ha podido, no podía vetar el tratado pues el turismo es el 14% del PIB español y ni Reino Unido ni Europa les hubiese gustado el gesto, además de las importantísimas inversiones europeas. Por otra parte, el día que consigamos Gibraltar, perderemos Ceuta y Melilla, y el cambio no compensa a nadie. Solo reprocharle que como siempre quiera quedar por encima como el aceite, tratando de vender sus éxitos, en lugar de ir con la verdad llana.