El «Rioja» también sufre un «Brexit» nacionalista

El "Rioja" también sufre un "Brexit" nacionalista
Serralaitz
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— P U B L I C I D A D —

Pues no, el PNV no quiere que la Denominación de origen Rioja, orgullo y garantía del éxito internacional de los vinos de La Rioja en las dos orillas del Ebro entre Miranda y Tudela, tutele también a los vinos de la Rioja Alavesa, y se propone crear una nueva denominación bajo el nada cómodo ni sonoro nombre cruzado de euskera y castellano «Arabako Mahastiak/Viñedos de Álava».

O sea, desaparece el nombre de Rioja, santo y seña del prestigio de este vino, y de alguna manera se le borra a la subregión que lo produce, su nombre de toda la vida «Rioja alavesa», quedando únicamente el nombre de Álava-Araba.

El cambio se produce como fin del capítulo que ha eliminado prácticamente la presencia del PP en esa comarca, cuyos ayuntamientos son gobernados por el PNV, aunque sigue viva la competición entre el grupo de izquierda vasca Bildu, al parecer opuesto a este cambio y temeroso de que el cambio de nombre perjudique seriamente todo el prestigio comercial y hunda hasta niveles mínimos el volumen de los precios y cantidades vendidas en el mundo entero.

El Rioja como vino de calidad se enriquece de una historia bimilenaria desde los tiempos de Roma, en una relación de competición cerrada y colaboración con el Burdeos francés, porque ambas denominaciones pelearon juntas contra las enfermedades de la filoxera y oras anteriores que asolaron primero a los franceses. En aquella ocasión, los bordeleses atendieron a sus clientes con vinos de La Rioja, y a ambos lados del Pirineo se intercambiaron plantas de raíz americana inmunizadas de esta enfermedad y se logró regenerar.

El consumidor francés, reconoce el Roja como un vino excelente, y así lo valoraron los que probaron en tiempos de la emigración allá por los años 1960, cuando mujeres y hombres aceptaban de buen grado botellas de Rioja a cambio de favores y galanterías con los trabajadores riojanos…

Entre los habitantes de la Rioja alavesa más cercanos a la Rioja de la orilla sur del Ebro que del resto de Álava, del que los separa una cadena montañosa con solo dos pasos, el puerto de Herrera y el del León Dormido, no ha caído muy bien el propósito del PNV que les gobierna. El conflicto ha dado lugar a enfrentamientos entre los vecinos, y parece que ha agravado los pleitos entre los grandes bodegueros y los pequeños propietarios productores. 

Suena en la Rioja alavesa, como santo y seña, el nombre y recuerdo de Félix María Samaniego, el famoso fabulista librepensador sobrino nieto del marqués de Floridablanca, que luchó a brazo partido con su generación de ilustrados por la modernización de la agricultura vasca, en especial por le mejora y comercialización del vino de Rioja. Samaniego, justamente, mantuvo contra viento y marea la unidad de la Denominación Rioja y el apoyo por igual a las tres comarcas de Rioja Baja, Rioja Alta y Rioja Alavesa, más las riberas del Ebro de Navarra. No puede olvidarse que Navarra tuvo en sus orígenes a Nájera como capital del Reino, y que el Nájera está ubicado el panteón o «Escorial» de los reyes de Navarra

O Ese otro santo y seña de San Millán de la Cogolla, cuyos monjes dieron vida a la Ruta del vino y del pescado que llevaba vino de Rioja a la costa vasca y traía de los puertos pesqueros de Ondárroa, Bermeo y Lekeitio, pescado en salazón para las vigilias del convento y para el consumo de pescado en toda La Rioja.

La lucha política, el Estado de las autonomías, da lugar en este rincón de la península a estas contradicciones de una comunidad con su propia historia y sus propios sentimientos. La lucha política y los intereses económicos, el dinero. Ya lo decía aquel «Por dinero baila el mono».

Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.
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