El nuevo PSOE rehén de Cataluña y País Vasco

EL NUEVO PSOE REHÉN DE CATALUÑA Y PAIS VASCO
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— P U B L I C I D A D —

En los últimos días, se han abierto dos frentes que han hecho temblar los cimientos de Ferraz, alborotando el gallinero autonómico y rompiendo la falsa calma chicha que parecía haberse instalado en el Partido Socialista Obrero Español, con el segundo advenimiento de Pedro Sánchez. De una parte, la campaña electoral del PSC y de otro, la actualización del cupo vasco, cerrada en los despachos por el PP y el PNV y aprobada por el PSOE en el Congreso, a cambio de nada.

En el momento en el que en el Congreso de los Diputados se ha constituido una Comisión para la evaluación y modernización del Estado Autonómico, que ha de incluir, sin duda alguna, una nueva Ley de Financiación Autonómica, pendiente desde 2009, no parece razonable la negociación bilateral entre el Gobierno español y el vasco de las nuevas leyes de concierto y cupo vasco para el quinquenio 2017-2022, que recalculan a la baja lo que País Vasco debe aportar al Estado (265 millones de euros menos que el anterior).

Esa negociación secreta que a nadie se le escapa, tiene como trasfondo el apoyo del PNV a los Presupuestos Generales del Estado que el PP presentó al Congreso y que, sin ellos, no hubieran salido adelante, ha contado con el respaldo del PSOE, sin duda alguna, por la amenaza del PNV de romper el pacto tras las elecciones por el que los socialistas vascos entraron en el gobierno autonómico.

Sánchez ha consentido un agravio comparativo con el resto de Comunidades Autónomas por contentar a los socialistas vascos

Es evidente que, por contentar a los socialistas vascos, Sánchez ha consentido un agravio comparativo con el resto de Comunidades Autónomas, también gobernadas por socialistas, que ven cómo sus territorios están mal financiados y sus administrados sufren el agravio comparativo de ver disfrutar de privilegios a nuestros vecinos del norte. Esto pasa en Valencia, o Andalucía, cuyos presidentes socialistas, Ximo Puig y Susana Díaz, han levantado la voz en contra de tamaña injusticia.

Al mismo tiempo que los extremeños, con su presidente socialista a la cabeza, Guillermo Fernández Vara, tomaban pacíficamente Madrid para reivindicar un tren digno para esa región abandonada de la mano de todos los gobiernos nacionales que en España han sido. A la vez que los valencianos salían a la calle en una manifestación histórica para reivindicar una financiación justa, el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, permitía que se le volviera a dar más a los que más tienen. En parte para contentar a uno de los pocos apoyos que le quedan, Idoia Mendia, en parte por esa aversión suya a negociar con el Partido Popular, incluso cuando beneficiaría a todos, incluido el PSOE, que aprovecháramos la debilidad de la derecha española para introducir nuestras propuestas en la agenda nacional.

Miquel Iceta propone una quita de la deuda de Cataluña y en Ferraz nadie le corrige

Por si este incendio no fuera lo suficientemente grave, el otro pilar de la victoria de Sánchez en las primarias, Miquel Iceta, en la campaña para las elecciones autonómicas catalanes, ha propuesto, entre otras cosas, una quita de la deuda de Cataluña, sin que desde Ferraz nadie se haya atrevido a corregirle. Una de las regiones más ricas de España, con mayor tejido industrial, altamente favorecido por ayudas estatales a sectores estratégicos como el del automóvil (el doble que al denostado P.E.R.), pidiendo que el resto le condonemos lo que sus negligentes gobiernos catalanistas/soberanistas/independentistas, se han gastado en su aventura hacia ninguna parte.

Nuevamente, todos los presidentes autonómicos, los que ganan elecciones, los que cuentan con el apoyo de sus administrados, no solo los socialistas, que a estas quejas también se ha sumando el popular Nuñéz Feijoo, han puesto el grito en el cielo ante la idea de que se nos quite a todos para contentar a unos pocos. Si en algo coinciden todos ellos es en reconocer que España necesita una nueva y buena Ley de Financiación Autonómica, que tenga en cuenta las necesidades y particularidades de cada territorio: extensión, población, dificultades orográficas, dispersión, envejecimiento de la población, etc. que piense en España como un todo y no como una suma de comunidades compitiendo entre sí. Un país que piense en país, que redistribuya riqueza y contribuya a la cohesión territorial como forma de crecer juntos y no unos a costa de los otros.

PSOESorprende que haya que explicarle esto a un socialista, porque se le presume al Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez, el ser socialista y no hay nada menos social que los privilegios “históricos” de los que pretenden seguir disfrutando los de siempre. Se pueden respetar las particularidades de los territorios llamados “históricos”, su lengua, su cultura, sus tradiciones, eso que algunos llaman el hecho diferencial, sin consentir por ello que se sientan mejores o con más derechos que el resto de españoles que hemos contribuido indiscutiblemente al crecimiento de sus economías.

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