
Estamos acostumbrados a que todo el mundo escuche que nos acoge el derecho a manifestación, pero no hablamos de en qué condiciones y cuáles son las obligaciones de los manifestantes. Hablamos todos los comunicadores sociales como si el derecho de manifestación fuese ilimitado, y eso no es así, debemos aprender todos que no siempre el derecho a manifestarse está por encima de otros derechos ciudadanos mucho más importantes para los individuos y para sus libertades individuales y colectivas.
Estos días estamos asistiendo al colmo de lo que algunos pretender llamar derecho de manifestación, con el totalitarismo, la violencia indiscriminada, que afecta y muy negativamente en las libertades individuales y colectivas, además de afectar al Patrimonio de todos los ciudadanos a su capacidad de moverse libremente y al valor máximo de una sociedad, que es la seguridad.
Empecemos por aclarar que uno tiene derecho a manifestarse en la vía pública, pero para ello tiene que solicitar permiso a las autoridades con tiempo suficiente de preaviso y que se puede conceder o denegar. Cuando no se solicita autorización, el derecho a manifestarse desaparece automáticamente. Por ceñirnos a la actualidad, mucho dudo que las autoridades hayan concedido permiso para que miles de manifestantes corten carreteras y autovías para dirigirse durante días por ellas camino de su manifestación, y si algún gobernante ha concedido este permiso, es un caso clarísimo de prevaricación en estado superlativo, tipificado como delito. O sea las caravanas son un atropello a los ciudadanos y a sus libertades, y una acción gravísima de sus organizadores, y a esto añadimos los actos de intimidación y violencia por parte de los manifestantes, tenemos una mezcla de delitos.
Los destrozos contra el mobiliario público y privado, además de vandálicos son delitos, y no decir las agresiones a la autoridad pública, son delitos más graves que las agresiones al personal civil, y estos días los hemos visto por centenares o por miles.
La huelga general de País, no es una huelga de trabajadores luchando por sus derechos, es una agresión a todos los ciudadanos que no pueden ejercer sus libertades personales y colectivas y no es más que un ejercicio de violenta y rebelión de masas para conseguir sus objetivos políticos, revolucionarios o de otra índole, que está arruinando a millones de ciudadanos catalanes, unos conscientes de ello y otros no.
Por lo tanto niego todo derecho a manifestación y huelga en estas condiciones y todos deben saber, que lo que están haciendo es sobreponer un delito sobre otro. Lo que más me asombra que ante este espectáculo televisado, el Gobierno, solo lo mira de reojo y actúa bien poquito, apoyando limitadamente a los cuerpos de seguridad autonómicos, con el responsable de interior, más responsable si cabe con el Presidente del Gobierno en Bruselas, muy tranquilo con su mojito, mientras ardía Barcelona.
¿Cuando el 155?, ¿cuando se cesa a Torra? máximo responsable de lo que sucede, lo que sucede es violencia, rayando con el terrorismo y lo que normalmente habría que aplicar un Estado de excepción cuando ya dura 5 días, no se hace nada, ni Ley de seguridad nacional, ni 155, ni Estado de excepción. La seguridad y autoridad además de la dignidad de los españoles está en entredicho, y muchos exigimos medidas contundentes acordes con lo que estamos viviendo, para restablecer ya el ORDEN.
Está claro que el Gobierno ha apostado por la desinflamación con los independentistas, como política a seguir para la pacificación. Pero lo mismo que Junqueras engatusó a la ex vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría y luego les sorprendió con la DUI, a Sánchez los mismos de ERC le volverán a engañar y estaremos peor que antes. Un País sin Ley ni Orden no es un País donde las Leyes se aplican a muchos pero no a todos, y en este caso, habría que restaurar el orden y las libertades de todos los ciudadanos y no las libertades de los manifestantes, de los reos y de los dirigentes de la violencia y rebelión, que se está produciendo en Cataluña, que están en los despachos alguno de ellos fuera de España.