Putin pone una pica en Eslovaquia

Pedro González
Por
— P U B L I C I D A D —

Aunque insuficiente -42 escaños en una Cámara de 150-, la victoria del SMER-SD, el partido de Robert Fico, en las elecciones legislativas de Eslovaquia, supone una grieta en las filas de la Unión Europea con respecto a la cuestión principal: el mantenimiento o no del apoyo a Ucrania en su guerra con Rusia. Aunque más corto de lo que auguraban las encuestas, el triunfo de esta formación, que amalgama socialismo, populismo y ultranacionalismo, supone también una tendencia a la confusión ideológica susceptible de contagiarse a otros países de Centroeuropa.

Para empezar, estas elecciones anticipadas habían sido provocadas por la desestabilización del Gobierno de Eduard Heger. Fuentes del mismo apuntan a que fue Rusia quién inspiró y teledirigió la moción de censura contra Heger, al tiempo que se intensificaba la correspondiente campaña para convencer a la opinión pública de “la equivocación de la UE en respaldar, financiar y suministrar armas a Ucrania, actitud que alarga el conflicto y las negociaciones de paz”.

Pronto reemergería la figura de Robert Fico como el abanderado de la causa rusa del presidente Putin. Fico, que ya había sido primer ministro de Eslovaquia entre 2006 y 2010 y entre 2012 y 2018, necesitaría ahora el apoyo  del HLAS (La Voz), reconocido como una fuerza socialdemócrata. Este partido, ahora bajo el liderazgo de Peter Pellegrini, ha conseguido 27 escaños, es una escisión del SMER y, aunque la suma de ambos no les daría la mayoría absoluta fijada en 76 escaños, podrían completarla con los diputados de otras formaciones pequeñas a cambio de algunos cargos y otras mínimas concesiones.

En cualquier caso, los 31 curules logrados por la segunda fuerza en votos y escaños, la europeísta Eslovaquia Progresista (PS) de Michal Simecka, tiene muy difícil por no decir imposible contrarrestar el avance de los que se manifiestan en pro de Putin. Robert Fico, en quién no pocos advierten maneras y ademanes del húngaro Viktor Orban, ha virado desde una izquierda clásica hacia el populismo nacionalista que hoy enarbola su partido. Si finalmente logra formar gobierno, Fico hará claramente tándem con Orban, acrecentando el problema de disidencia que el líder de Hungría lleva protagonizando, a menudo en colaboración con Polonia,  en el seno de la Unión Europea.

Los discursos de Fico en su campaña electoral arrojan muy severas diferencias con Bruselas, salpicadas incluso con acusaciones marcadamente hostiles: “Acusamos a la UE -ha repetido varias veces- de haber pasado de un proyecto de paz a apoyar la guerra; de no tener una estrategia propia para Ucrania y de seguir ciegamente lo que le dicta Estados Unidos”. Como colofón de tan gruesas palabras, y si no cambia de opinión, Fico ha prometido que cortará la ayuda militar de Bratislava a Ucrania y a cambio intensificará los lazos con Rusia.

Es evidente, pues, que Putin ha puesto una pica en Eslovaquia, en donde además de los resultados electorales, se ha creado un ambiente progresivamente hostil al respaldo occidental a Ucrania. Una encuesta de Globosec previa a la celebración de los comicios, citada por Rosalía Sánchez en el diario ABC, señala que “el 34% de los eslovacos cree que la guerra fue provocada por Occidente, y que el 76% condena las sanciones a Rusia y el 69% rechaza la ayuda militar a Ucrania”. Las granjas rusas dedicadas a la desinformación estarían por tanto trabajando a pleno rendimiento, con una especial atención en Centroeuropa. 

Eslovaquia, que apenas cuenta con cinco millones de habitantes, puede provocar que su virus de disidencia europeísta se contagie con rapidez. Sin ir más lejos, en su vecina República Chequia ya se están observando movimientos muy semejantes a lo sucedido en Eslovaquia. Así el partido declaradamente prorruso PRO estaría realizando maniobras para desestabilizar al Gobierno del primer ministro Petr Fiala, y forzar asimismo elecciones anticipadas. 

Este mismo mes de octubre también habrá elecciones en Polonia, cuyo incuestionable apoyo a Ucrania al principio de la invasión rusa está variando ahora sustancialmente. La cizaña que siembra Putin parece que está encontrando suelo fértil para germinar. 


FOTO: El líder del partido Dirección-Socialmecracia (ESEMER-SD), Robert Fico | AFP/Vladimir Simicek

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