Poder ser independiente

Carlos Miranda
Por
— P U B L I C I D A D —

¿Puedes ser independiente si tu economía depende de la del país vecino? ¿Puedes serlo cuando tu defensa depende de ese vecino mejor armado? ¿Puedes serlo cuando tu defensa aérea está irremediablemente integrada en la del poderoso vecino?

Tres preguntas para canadienses de Trump. Su respuesta es negativa. Considera, pues, que Canadá debiera ser el Estado número 51 de los Estados Unidos de América, aunque de ocurrir, parecería también lógico que las diez provincias y tres territorios en los que se descompone Canadá se incorporasen como Estados diferenciados.

Sería un enorme lío político y jurídico con complicaciones constitucionales y plazos quizás considerables. Canadá se extiende sobre diez millones de kilómetros cuadrados donde viven cuarenta millones de habitantes mientras que EEUU tiene nueve millones de kilómetros cuadrados y trescientos cuarenta millones de habitantes …

La respuesta canadiense es de resistencia. Cuando los estadounidenses entraron en guerra con los británicos por su independencia, los colonos canadienses se mantuvieron leales a Londres. Su independencia vendría luego de manera pacífica y fáctica.

Con el tiempo Canadá ha sido cada vez más dependiente de los EEUU en la defensa y la economía, pero también en otras materias. Al hablar el mismo idioma, en las relaciones entre ambos países es clara la influencia del país dominante.

Son los EEUU el único vecino de Canadá exceptuando la cercana Groenlandia, territorio (¿colonial?) danés y de la Unión Europea que también está en la mirilla de Washington por su importancia para la seguridad regional ártica a la que, argumentan en Washington, no dedica suficiente esfuerzo Copenhague donde ahora dicen que Washington tampoco porque ha abierto y cerrado bases en esa isla a su antojo. Un argumento que interesará a quienes en España no quieren aumentar nuestra contribución solidaria a la defensa de Europa como la extrema izquierda (Podemos, Sumar, BNG, …) y quizás también el sanchismo profundo, ya que también disponen los EEUU de bases en España.

En la reciente visita de Vance a la estratégica base de Pituffik en Groenlandia, el Vicepresidente habría moderado la postura “conquistadora” de Trump apelando, sin embargo, a un futuro de independencia de la isla, aspiración de bastantes nativos groenlandeses. “Luego, hablaremos”. De conformidad con la vieja doctrina Monroe de que América sea solo para americanos. Algunos se extrañan sin mirar atrás.

No gustarán los modos y afirmaciones de Trump, pero la cuestión es si sus argumentos son ciertos o no. Como dicen en su país, él juega “hardball”, que es jugar duro, sin concesiones. El amor propio canadiense está en juego, pero también la dependencia de su vecino. Cuesta imaginar una absorción de México por los EEUU. No cuesta tanto en el caso canadiense. Los canadienses han de andar con pies de plomo. Incluso los “quebecois” tan suyos ellos por descender de colonos franceses y hablar un francés arcaico difícil de entender hasta por los de su antigua metrópoli, aunque De Gaulle dijera que “Os he comprendido” cuando en Montreal cundían vientos independentistas. Se mantienen rescoldos y una verdadera perspectiva de ingreso canadiense en los EEUU reavivará la llama.

En Ottawa soplan vientos nacionalistas y hablan de volver a tomar el control de su economía, aunque no tanto de su defensa ya que ésta es la de los EEUU. ¿Son capaces los canadienses de establecer una economía diferenciada y autónoma de la de los EEUU?

La primera conversación entre Trump y el nuevo Primer Ministro canadiense, Carney, parece haber sido civilizada y ambas partes se comprometieron a negociaciones económicas tras las inminentes elecciones canadienses. Veremos, asimismo, si la economía estadounidense puede portarse verdaderamente mejor con sus guerras arancelarias. También tienen los EEUU ciertos pies de barro.

El mundo actual es interdependiente, pero ello no impide que algunos no puedan mantener su independencia y lo esencial para ello es poder defenderse por uno mismo, sin perjuicio de que le ayuden, y de ser capaces de vivir por sus propios medios, sin perjuicio, tampoco, de alianzas económicas. De lo contrario, solo pueden esperarse cantos de cisne si le aprietan a uno las tuercas, aunque sea un amigo, algo importante porque otros, los enemigos, son peores.

Europa no es Canadá, ni Groenlandia que Dinamarca habría descuidado en materia de seguridad y que mantiene una relación complicada con los nativos que no son vikingos, aunque súbditos aún de la Corona danesa. Europa, incluida España, está descubriendo que vive en Jauja, aunque viajando de gorra, al menos con un billete reducido, en el tren de la defensa colectiva.

Por eso debe rearmarse por mucho que el término no guste a la pareja de Yolanda y Pedro que, sin embargo, debieran ser serios y no buscar sinónimos que no son para mejorar su lenguaje sino para embaucar a los incautos. ¿Qué tal “tranquiler” en lugar de “rearme”?

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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