
Pese a la emoción y desazón que suscitan las habituales imágenes de los desesperados que asaltan vallas y concertinas o arriban en pateras de fortuna al territorio europeo, la inmigración ilegal sigue muy lejos de la que se establece en Europa por vías legales, a tenor de las cifras del último informe de Eurostat.
España, que este año bate nuevos records y supera los 50.000 llegados ilegalmente, es el quinto destino de la Unión Europea de los que entran con todos los papeles en regla. Las cifras, correspondientes al balance definitivo de 2017, muestran que nuestro país acogió a 231.153 personas, de ellas 107.700 marroquíes, que en su mayor parte -67%- esgrimió razones de reagrupación familiar.
Las estadísticas publicadas por Eurostat desmienten muchos de los clichés que los europeos se han fijado a propósito de la inmigración, e incluso con respecto a la capacidad de asilo e integración de refugiados. Así, la denostada Polonia, objeto de censura y procedimientos sancionadores de Bruselas por vulnerar la separación de poderes característica de la democracia, resulta que es el país europeo que más extranjeros acoge, masivamente ucranianos: 683.228 en 2017, emigración resultante de la sangrienta, aunque no declarada guerra civil, que Kiev libra contra las repúblicas secesionistas del oeste rusófilo, y del hundimiento de la economía y del empleo en todo el país.
La denostada Polonia es el país europeo que más extranjeros acogió en 2017, mayoritariamente ucranianos: 683.228″
La política migratoria, que tantos disgustos ha provocado a la canciller Angela Merkel, aún sitúa sin embargo a Alemania como el segundo receptor de inmigrantes con permisos de residencia concedidos, 535.446, de los que 223.000 son ciudadanos sirios. Precisamente, dos tercios de los sirios que llegaron legalmente a Europa en 2017 se han asentado así en Alemania.
El Reino Unido, en tercer lugar con 517.000 inmigrantes con permiso de residencia, es el país que presenta mayor diversidad étnica, ya que buena parte de ellos procede de China, especialmente Hong Kong, e India. Aún dentro de la UE, Gran Bretaña es el país que mayor inmigración legal acoge por razones de estudios, ya que la mayor parte llega con destino a sus universidades y centros especializados.
Un diferente concepto de la familia
Francia, el país europeo con la mayor población de origen árabe, y en el cuarto lugar de este ranking, recibió a 231.175 ciudadanos, prioritariamente procedentes de los países del Magreb, en buena medida atendiendo a razones de reagrupación familiar. Este argumento fue introducido en la legislación francesa en 1977 por el entonces presidente, Valery Giscard d’Estaing. Ahora, en su retiro, el anciano presidente realizó unas declaraciones en las que lamentaba aquella decisión. A su juicio, no se tuvo en cuenta que la noción de familia no es la misma en los países musulmanes o del África subsahariana que en Francia y otros miembros de la UE. “En aquellos, por ejemplo, todos los habitantes de una aldea componen una gran familia, y así se consideran a la hora de esgrimir su derecho a la reagrupación en Europa”.
Así pues, el respeto de los franceses a aquella norma se ha traducido en que familias de inmigrantes magrebíes y del África francófona, integradas por decenas de miembros, se benefician de las generosas prestaciones sociales del Estado del Bienestar galo, lo que ha provocado los gigantescos déficits de la Seguridad Social, los recortes consiguientes y la protesta creciente de los ciudadanos que se consideran a sí mismos “genuinamente franceses”.
En Francia, las ayudas concedidas a familias magrebíes integradas por decenas de miembros han disparado el déficit de la Seguridad Social»
Por detrás de España, se sitúa en sexta posición Italia, con 186.786 nuevos permisos de residencia expedidos en 2017. En ambos países mediterráneos aumenta la controversia a propósito de la inmigración ilegal. Las draconianas medidas adoptadas por el nuevo gobierno populista italiano han recortado drásticamente el asalto masivo a sus costas, de forma que las mafias que lo canalizaban han desviado en gran parte ese flujo hacia las costas españolas.
En total, pues, 3,1 millones de personas se integraron en la UE a través de sus correspondientes permisos de residencia, otorgados por razones de empleo, reagrupación familiar, estudios y demandas de asilo, por este orden. Una cifra muy superior a la de los casi 250.000 “sinpapeles” en que se […]