Ecuador gana la primera batalla de la democracia climática

Pedro González
Por
— P U B L I C I D A D —

Ocupada la atención política y mediática en las atribuladas elecciones presidenciales ecuatorianas, que han decidido una pugna en segunda vuelta entre la candidata correísta Luisa González y el empresario Álvaro Noboa, ha quedado en muy segundo plano una gran noticia no sólo para el país sino también para todo el planeta. Se trata del primer referéndum, celebrado simultáneamente con los comicios, por el que los ecuatorianos decidían continuar o detener la explotación de los yacimientos petrolíferos de la reserva amazónica de Yasuni. La consulta se centraba más en concreto en el denominado Bloque 43, que agrupa a las zonas de Ishpingo, Tambococha y Tiputini, en las que la compañía Petroecuador extraía hasta ahora el 12% de los 500.000 barriles diarios de crudo que produce Ecuador, y que suponen el 10% del PIB del país que da nombre al paralelo cero del planeta.

Pues, bien, el 59% de los ecuatorianos consultados al respecto han votado por la preservación del millón de hectáreas de la selva húmeda y primaria, es decir porque el petróleo siga durmiendo tranquilo en el subsuelo, preservando así aquella reserva única en biodiversidad, declarada como tal por la Unesco. La victoria de los conservacionistas de la naturaleza es tanto más valiosa cuanto que su celebración precisó de una sentencia favorable del Tribunal Supremo del país, frente al Gobierno del actual presidente en funciones Guillermo Lasso, que había apostado por doblar la producción petrolífera del país. El resultado del referéndum, que ha sido acatado de inmediato por Petroecuador, se traducirá, según el Gobierno, en pérdidas financieras de 16.500 millones de dólares, que se incrementarán si la iniciativa se extiende a las demás zonas de extracción.

La cuestión formará parte ineludiblemente del programa de los candidatos que se disputen la presidencia el próximo 22 de octubre. Ecuador es un país petrolero, cuyas infraestructuras de extracción y transporte de crudo desde el noreste amazónico del país hasta los puertos del Pacífico jalonan la selva de oleoductos, trenes de camiones cisterna y estaciones de bombeo, con la consiguiente destrucción del hábitat de numerosas especies.

El júbilo mostrado ante el resultado del referéndum por las organizaciones que agrupan a las comunidades indígenas, Confeniae y Conaie, es un aviso de que harán valer este primer “triunfo democrático de la lucha climática” para restablecer el equilibrio de valores. Yasunidos, el grupo que impulsó el referéndum, junto con Amazon Frontlines y Alianza Ceibo, firmaban un comunicado en el que expresaban que “el resultado de la consulta protege de manera permanente uno de los lugares más ricos en biodiversidad del planeta, al tiempo que supone una gran victoria de los pueblos autóctonos por la preservación de sus derechos, la conservación de la selva tropical y la lucha contra el cambio climático”.  

Similar consulta popular se celebró asimismo en el Choco Andino, donde sus habitantes votaron también por poner fin a las explotaciones mineras, que afectan a seis pueblos en torno a la capital del país, Quito. De hecho, la zona, que se extiende por 287.000 hectáreas de bosques es conocida como el pulmón de Quito, donde en su rica biodiversidad mora el oso de los Andes. En este caso, fue el 68% de los votantes los que lo hicieron por la clausura de los yacimientos y el cierre de las minas.

No es ningún secreto que ahora viene lo más arduo: hacer cumplir lo acordado de manera escrupulosamente democrática en un país sacudido por una trágica ola de violencia. Sea quién sea quién gane la Presidencia, la correísta (variante del chavismo) González o el conservador Noboa, no tendrán fácil hacer respetar la democracia cuando el narcoterrorismo se ha infiltrado en gran parte, por no decir todas, las instituciones del país. En cualquier caso, quede constancia de que Ecuador, desde la modestia de su tamaño, ha sido el primero en ganar la primera batalla democrática para contrarrestar la emergencia climática del planeta. En este caso sí, dejar que campe a sus anchas la ley de la selva (amazónica) sería un gran logro frente a la jungla en que la corrupción derivada y a partir del narcotráfico está convirtiendo al querido continente iberoamericano.


FOTO: Guillermo Lasso, presidente de Ecuador

1 Comentario

  1. Confundir lo «climático» con lo que es simple explotación de recursos resulta sorprendente. Más en una persona de su cualificación pero, además, llamar «democracia climática» a una consulta puntual del «demos» en unas circunstancias puntuales, es mezclar «churras» y «merinas» intencionadamente.
    Si la soberanía popular de Ecuador prefiere «puntualmente» no explotar sus propios recursos de acuerdo con unas consignas de empobrecimiento esclavitud y miseria, eso no quiere decir que otra soberanía (e incluso la misma pasado un tiempo) opte por lo contrario.
    El concepto de democracia está ya tan manipulado que se ha converitdo en algo vacuo e intrascendente. Ahora todo se adjetiva de la misma forma y por ello pierde sentido y valor.
    Un saludo.

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