
Todos, bueno, casi todos los mayores recordamos aquel fenomenal y solidario programa radiofónico de la Cadena SER “Ustedes son Formidables”. Estaba dirigido por Ángel Carbajo y lo presentaba Alberto Oliveras. Tuvo sus comienzos allá por los años 1960 y su duración fue hasta 1977, se emitía a través de la cadena SER a partir de las seis de la tarde.
El programa en si era un instrumento para apelar a la solidaridad ciudadana ante situaciones dramáticas, cotidianas o excepcionales, tuvo una audiencia masiva y completamente generosa y humanitaria por la forma en la que el programa presentaba bajo una perspectiva muy humana los graves problemas sociales que sacudían nuestra sociedad cotidianamente en cada una de sus emisiones, el programa y sobre todo su guiador Alberto Oliveras nos envolvía y nos involucraba en grandes retos de solidaridad para salvar a personas en situaciones de extrema gravedad y cada vez que lo conseguía, que en la mayoría de las ocasiones así era, nos hacía sentir una enorme satisfacción por el esfuerzo y el sacrificio que muchos realizaban a pesar de la precariedad por la que atravesaban. Ya en su primera emisión de 1960, se recaudaron ochenta mil pesetas para ayudar a un grupo de mujeres que habían organizado un festival musical y artístico en Madrid con el fin de financiar una guardería infantil. Posteriormente, en 1961, el desbordamientodel río Tamarguillo que inundó Sevilla con cuatro millones de metros cúbicos de agua en la que fue la más terrible y dramática riada sufrida por la ciudad permitió, gracias al programa, recaudar 3 millones de pesetas, una cantidad de dinero muy considerable para la época.
El programa fue un éxito total y marcó toda una época en España y ha sido considerado como uno de los grandes hitos en la historia de la Radio en nuestro país.
El programa estuvo patrocinado por la marca de caldos Gallina Blanca y contaba para la presentación y su espacio con la Sinfonía del “Nuevo Mundo” de Antoni Dvorak.
El programa era una demostración, una muestra más de la calidad humana que atesoraba un pueblo que acababa de atravesar una postguerra y que duro mientras la conciencia de las personas que habían atravesado por esos gravísimos momentos habían mantenido intacto el sentido de solidaridad que en aquellos tiempos era necesario para revertir una época desgraciada que había dejado gravemente tocada la moral y la libertad de todo un pueblo, un pueblo que haciendo de tripas corazón supo recomponerse y mirar adelante con el firme propósito de superar cualquier tipo de rencilla y confrontación.
Nunca mejor momento para aplicar la palabra resiliencia para reflejar la capacidad de resistencia, de aguantar sin romperse, de flexibilidad y adaptación. Primero, son resilientes las familias que se han apretado el cinturón, que ayudan a sus hijos que se encuentran en paro, antes a los abuelos a los que no les llegaba la pensión o la ayuda a la dependencia, caso que en los últimos tiempos se ha convertido en todo lo contrario, pues ahora son esos abuelos los que atienden a los nietos y a sus propios hijos repartiendo la escasa pensión que perciben para poder salir adelante, además soportando estoicamente esa carga psicológica que de una forma miserable e impúdica los políticos les han endosado haciéndolos responsables del desajuste económico por el elevado coste que suponen las pensiones con el fin de justificar la practica corrupta y sus ambiciones de poder y económicas en las que han convertido el sistema político. De igual forma a las organizaciones y oenegés que atienden situaciones de pobreza, hambre o desahucios.
Son igualmente resilientes muchas de esas pequeñas y medianas empresas que aguantan día a día una demanda cada vez más floja, sin crédito y que además se ven castigadas inmisericordemente con impuestos de todo tipo.
Hemos sido una sociedad que, a pesar de su carga individualista, sigue teniendo mucho de lo que se llama ahora capital social, y que afortunadamente, todavía hoy, se sigue desarrollando a partir de los vínculos que forman las redes familiares y sociales, vínculos portadores de capacidad para cooperar y que ejercen una influencia positiva no solo entre sus miembros, sino también fuera de ellos, y que no cabe duda generan confianza y capacidad de cooperación. Aprendimos que la primera fuente de ese capital social era la familia, así como la escuela, las instituciones religiosas, las empresas y las comunidades de trabajo y las asociaciones e instituciones voluntarias, todas las cuales han sido receptoras y transformadoras de ese capital social, lamentablemente hoy los intereses espurios de ciertos grupos y de las políticas al servicio de esos grupos han ido generando un nuevo capital o destruyendo el que habíamos recibido.
Necesitamos urgentemente una profunda reflexión sobre la paulatina perdida de esa fuerza que tuvo para el avance y desarrollo de nuestras vidas ese capital social. Porque no nos engañemos detrás de su caída en las últimas décadas están los intereses particulares de un capitalismo desaforado y cruel que ha ido cercenando la base moral y que hemos podido comprobar ha aflorado durante estas últimas décadas de crisis que venimos padeciendo, nos han llevado a la pérdida de confianza en sectores enteros de nuestra sociedad, es inaceptable los costes sociales que ahora sufrimos y la pérdida del sentido humano de la economía y que estamos aceptando incondicionalmente sin rechistar, nos han impuesto y nos han dominado por lo que se ha dado en llamar la “financiarización global”. Una financiarización que engloba diversos procesos y prácticas, con actores y responsables directos cuya comprensión permite acercarnos al funcionamiento de unas prácticas que convierten en ganancia los problemas de buena parte de la sociedad. Y, todo esto con el beneplácito de un sistema político que se ha doblegado obediente y servilmente al dictamen de esos grupos financieros dando de lado al verdadero sentido de la política, que no es otro que ser el factor de cohesión de los ciudadanos y que desgraciadamente y con nuestra colaboración e indiferencia no está cumpliendo con su verdadera función social.
FOTO: La ‘Operación Papel’ del programa de Radio Madrid «Ustedes son Formidables», recaudó fondos millonarios para acciones benéficas.