
Entre el aniversario del conflictivo Referéndum de autodeterminación en Cataluña y la celebración en todo el mundo y en todo el país del Día Internacional del Mayor, el domingo 1 de octubre todos los focos de los medios informativos se volcaron sobre Cataluña, y las manifestaciones de cientos de miles de pensionistas en defensa de sus pensiones quedaron en buena parte eclipsadas.
Según el diario digital Público, 50.000 convocados por CCOO y UGT salieron a las calles en representación de las 250 plataformas de pensionistas que figuran en la Comisión Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones. En esta Plataforma no figura Vizcaya, que ayer reunió en Bilbao a 85.000 pensionistas y cuyos representantes fueron recibidos por la Ministra de Trabajo.
Pudieron más la llamada de Torra a los CDR para apoyar las protestas, los cortes de carreteras y vías férreas, el cerco al Parlament, a la Subdelegación del Gobierno en Girona, que los 85.000 manifestantes pensionistas de Bilbao o su encuentro con la Ministra de Trabajo. Pudieron más las aburridas historias de los Masters de Casado y demás políticos en la Rey Juan Carlos, y otras noticias que el grito de pensionistas a lo largo y ancho de la península.
El mismísimo programa de El Intermedio tan popular, ese que alardea de que otros cuentan las noticias y ellos cuentan la verdad, guardó el silencio sobre las historias de pensionistas y se volcó en imágenes de los amagos de enfrentamiento entre los CDR y los Mossos de Escuadra.
Pudo más en la valoración de los medios informativos la lucha de los CDR catalanes por la independencia de Cataluña no del todo pacíficos que la reclamación de los pensionistas por una pensión digna para un 50% de pensionistas que reciben una pensión por debajo del salario mínimo, o de las 7 de cada diez mujeres que están en esa misma situación, incluidos e incluidas en estas cifras los pensionistas de Cataluña.
O la reivindicación del derecho a una energía que garantice a nuestros mayores una calefacción decente en este invierno que se nos viene encima, o…
Es lo que hay: Prensa y Televisión paseaban ante nuestra mirada las imágenes y gestos y los discursos del honorable Torra, el no menos honorable Puigdemont, del Master por la Rey Juan Carlos de Pablo Casado, o del Lehendakari Urkullu en el Alderdi Eguna avisando a Madrid de que «se nos está acabando la paciencia», mientras 85000 pensionistas gritaban en Bilbao a cuenta de sus pensiones.
¿Será verdad que tenemos la prensa que nos merecemos? ¿Será verdad que los pensionistas no están tan mal como dicen estar? ¿O quizá los derechos nacionales de algunas autonomías que junto con un sector de su población reclaman las respectivas aristocracias y burguesías de dichas autonomías tienen más importancia que el derecho de nuestros abuelos a una vida mínimamente decente?
¿Será esta la democracia que nos merecemos?