
A Francisco, Sumo Pontífice.
Santidad:
Como hermano en Cristo me dirijo a usted para hacerle una serie de sugerencias con el fin de salvar a la Iglesia de su desaparición, si ésta no hace las debidas reformas.
Son millones las personas en el mundo que se sienten católicas y desean vivir en el seno de la Iglesia de acuerdo con su sexo o su inclinación sexual. Por obra de la Naturaleza; es decir, por creación de Dios. Esas personas son las mujeres, los homosexuales, las lesbianas, los transexuales y los mismísimos sacerdotes católicos. Todos ellos estarían muy a gusto dentro de la Iglesia y así aumentaría la feligresía y no se produciría la peligrosa deserción, rumbo a otras confesiones cristianas o religiones distintas; o, lo que es peor, al ateísmo.
- Toda esta problemática, Santidad, se solucionaría si se hicieran las siguientes reformas o inserciones que a continuación me permito sugerirle:
- Fin del celibato, permisión al matrimonio y a la procreación de sacerdotes y religiosos de ambos sexos.
- Dar paso a las mujeres al estado sacerdotal para que, previos estudios eclesiásticos, puedan celebrar servicios religiosos.
- Reconocer la homosexualidad y el lesbianismo como algo natural; obra de Dios. Dar paso a estas personas al ejercicio sacerdotal, al igual que a las mujeres.
Estas reformas serían, a mi juicio, no sólo lo mejor de su Pontificado, sino la más importante innovación de la Iglesia en sus dos milenios largos de historia.
Esperando recibir su bendición, lo saluda su hermano en Cristo,
Miguel Manrique Romero