“Hamsa para soñar”, inédita fusión judeo-árabe-africana

Hamsa para soñar
Pedro González
Por
— P U B L I C I D A D —

Leilah Broukhim y Mohamed El Sayed, judía de origen iraní, y musulmán egipcio respectivamente, han creado un espectáculo de danza al son de música flamenca, sefardí, árabe y africana que es un auténtico deleite para los sentidos. Ellos mismos, junto con el multi-instrumentista sudanés Wafir S. Gibril, y con la música original del guitarrista español José Luis Montón, lo presentaron en el Salón de Embajadores de la Casa Árabe, antes de mostrarlo a todo el público en el Centro Cultural de la Villa de Madrid.

Esta fusión tan inédita tiene un motivo: celebrar el décimo aniversario de la creación del Centro Sefarad, la Casa Árabe y la Casa África. Los tres forman parte de la Red de Casas, conformada como un potente instrumento de diplomacia pública del Gobierno de España. Las otras tres son Casa América, la más antigua de todas puesto que este año ha cumplido su primer cuarto de siglo en funcionamiento, Casa Mediterráneo y Casa Asia, cuyas sedes están en Madrid, Alicante y Barcelona, respecivamente.

Hamsa para soñar

Pedro Martínez-Avial, director general de Casa Árabe, cuya sede es el edificio neomudejar de las antiguas Escuelas Aguirre de Madrid, resume la labor de esta red como un conjunto de foros destinado a presentar a los diferentes estamentos de la sociedad española una visión mucho más precisa que la que ofrecen los habituales tópicos sobre los veintidós países árabes, además de muchos otros de población mayoritariamente musulmana.

Luis Padrón, al frente de Casa África –sita en Las Palmas de Gran Canaria- desgrana las tres finalidades principales de estas instituciones: cooperación política y económica y diálogo intercultural. Así, al tiempo que se facilita el mejor conocimiento mutuo, se consigue un mayor fortalecimiento entre las sociedades civiles de los distintos ámbitos geográficos en los que actúan. Por su parte, Miguel de Lucas, director general del Centro Sefarad, situado en el Palacio de Cañete, junto a la Plaza de la Villa de Madrid, reivindica el papel de la cultura como pilar fundamental de las Casas, en la medida en que supone el mejor punto de encuentro para la profundización de relaciones a todos los niveles.

Hamsa para soñarEntre los diplomáticos acreditados en España hay consenso general en apreciar el esfuerzo del Ministerio de Asuntos Exteriores por acercar a las sociedades civiles de los respectivos países, y reconocen al respecto que la actividad de las Casas está facilitando no solo el mejor conocimiento sino también la elaboración de proyectos económicos y comerciales, y el contacto entre empresarios. Lo cultural, además, constituye un terreno “neutral”, en el que pueden encontrarse representantes de países que mantienen diversos contenciosos entre sí.

Hamsa, el nombre del espectáculo con el concluyen las celebraciones por la conmemoración del décimo aniversario del Centro Sefarad y las Casas Árabe y de África, significa literalmente “cinco” en árabe. Y es un símbolo de protección que comparten judíos y musulmanes.

Los tres grandes artistas que son Leilah Broukhim, Mohamed El Sayed y Wafir S. Gibril, manifestaron su firme deseo de compartir su pasión por la música y por la danza a través de este nexo común, y de la expresión artística como forma de espiritualidad. Así, “Hamsa para soñar” consigue una íntima y peculiar fusión de elementos artísticos árabes, sefardíes y africanos. Un espectáculo que sus autores ya sueñan con llevar a latitudes como Iberoamérica y Asia, en la mejor demostración práctica de cómo pueden entenderse y cooperar gentes de orígenes y culturas diferentes.

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