Francisca Blázquez

Exposición "Los colores de la paz", de Francisca Blázquez
Miguel Manrique
Por
— P U B L I C I D A D —

La pintura, como todas las artes, es un diálogo entre el espectador y el autor. Esto no es una aspiración críptica, sino una realidad palpable no sólo con la manifestación artística propiamente dicha, sino con cualquier cosa o ente inmaterial al que el ser humano es capaz de encontrarle alma y hablar con él.

Francisca Blázquez, pintora residente en Galapagar (Madrid) en donde trabaja en su taller-museo, es la creadora del Dimensionalismo. El enunciado lo dice todo; y no sólo porque la artista pinte grandes dimensiones, pues aunque el cuadro tenga pocos centímetros cuadrados, la dimensión pictórica llega a quien contempla el despliegue de luz y color que Blázquez maneja admirablemente.

«Los colores de la paz»

El día 19 de septiembre de este año, la artista plástica presentó en la Embajada de Argelia una colección compuesta de 30 piezas, bajo el título de Los colores de la paz. Para su elaboración, afirma sumergirse en un profundo ejercicio de meditación, extractando de sí misma los elementos que provienen de un espacio que puede ser muy bien el interestelar, dado el común origen que existe entre el ser humano y las demás criaturas cósmicas.

La paz como tal puede interpretarse y lograrse de muchas maneras. El oleaje del mar, por violento que sea, también puede servir de pacificación a un espíritu mortificado y que necesita cierto impulso para lograr calma interior. Sucede con la pintura de Blázquez: ese mar del que estaría necesitado cualquier alma atormentada. Mar de muchos colores, ondas que a ciertas personas les producen vibraciones quizá porque dentro de ellas ya existan y la plástica de Blázquez no haga más que hacerlas surgir.

Exposición "Los colores de la paz", de Francisca Blázquez
La pintora Francisca Blázquez atendiendo a los asistentes de la exposición

Hay también en esta pintura un juego planetario, como he enunciado antes. A veces me imagino el viaje del astronauta y a su vértigo al avanzar por ese infinito océano llamado Espacio. Cuando la pintura, y hasta cierta escultura que toma a la instalación como material artístico, presenta grandes figuras esféricas, me veo navegando lejos de esta casa llamada Tierra. Pues en muchos cuadros de Blázquez tengo esa sensación: la de trasegar mucho más allá del suelo que piso y adentrarme en un mundo ingrávido e infinito.

Exposición "Los colores de la paz", de Francisca Blázquez
Exposición «Los colores de la paz», de Francisca Blázquez

Nacida en la capital de la Nación (y no del Estado, como diría un ignorante o acomplejado) cursó formación universitaria y la especializó en el prestigioso Estudio Arjona. Formación que ha extendido a nivel internacional en Italia y Estados Unidos, en los cuales se ha formado también en técnicas digitales. Varios países cuentan con obra de Francisca Blázquez como —además de los nombrados— Suiza, Colombia, Portugal, Bélgica, Uruguay, Canadá, Perú, Argentina o Gran Bretaña.

Paralelamente a la actividad plástica, personaliza toallas, cuadernos o material de oficina. Alguien un poco estrecho de mente podría decir que semejante actividad echa a perder lo que es el arte puro y duro, plasmado en pintura o escultura. A ese alguien habría que recordarle que el arte puede existir hasta en las más mínimas realizaciones, siempre y cuando lo hecho sea artístico, cumpla con los cánones creativos o receptores de lo estético.

Seguramente así lo verá el público a donde irán parte de las obras que no se vendan en esta muestra de la Embajada de Argelia. Los espectadores en cuestión pertenecen a Italia, China y Colombia.

 

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