
Un vuelo sostenido en un espacio sin tiempo, es como se me presenta la pintura de Adriana Zapisek. El mensaje que trasmite la artista plástica saluda y obliga a la vez; te está diciendo aquí estoy, ingrávido, no teniendo el espectador más remedio que dialogar con los cuadros, para hacerse una imagen propia.

Cuando Zapisek proyecta sobre fondo negro te lanza al espacio sideral, en un viaje hacia galaxias que se construyen y destrozan a sí mismas, logrando esa fusión atómica productora de estrellas. Pero cuando el fondo del cuadro es de otro color, el abstracto cobra figuración en la carne pictórica de danzantes que ejecutan su propia música, a tenor de la armonía cromática. Porque el color en la pintora argentina tiene una personalidad propia que la independiza del dibujo.

La técnica: impresión digital sobre Dibond… ¿y qué es esto? Pues… “panel composite de aluminio a tres capas con un núcleo de polietileno”, dice mi amigo don Internet. Será verdad, digo yo, aún nada versado en los soportes en boga; pero, no obstante, muy agradecido con los sabios que tanto inventan. Las tradicionales telas y pigmentos nada tienen que temer por el aumento de la familia, que se hermana perfectamente con ellos.

Las obras que acompañan a estas letras fueron presentadas en sociedad el pasado jueves 13 de marzo en la galería OCCO, en la calle Espalter, 13, de Madrid. Estarán hasta el próximo día 29 a disposición de los capitalinos, españoles de otras tierras y visitantes de todo el mundo.