Entrevista con María Gracia

"Bellita del Campo" en Acacias 38, serie de TVE en La 1.

Entrevista con María Gracia
Miguel Manrique
Por
— P U B L I C I D A D —

María Gracia hace honor a su apellido: es toda ella gracia, simpatía, buen humor, don de gentes. También y ante todo, cantante de copla; ese fantástico género tan olvidado y hasta denostado por muchos españoles de hoy en día, pero amado por muchos a ambos lados del Atlántico. Sevillana de nacimiento y ejerciendo como tal, es alta e imponente como La Giralda. En una pausa del rodaje, recibió a El Mentor y esto es lo que les cuenta a nuestros lectores:

Acacias 38 es, ante todo, una obra de las llamadas «de época». ¿Qué importancia le concedes a este género histórico?

—Un buen puñado de sensaciones me llevan a deleitarme con las series de este tipo: vestuario, peluquería, formas de expresión. Pasear de nuevo por las costumbres y las maneras de la época. Es aprender de hechos históricos que pudieron haber ocurrido y que vuelven; de alguna manera vienen a tu memoria de nuevo, enseñándote.

La serie supera los 1.400 capítulos. Se rueda a un ritmo durísimo. ¿Cómo es tu día a día para compaginar el aprendizaje de guiones, preparación mental y vida personal?

—Maravillosamente estresante. Dicen que quien hace una novela diaria, hace un máster en interpretación. Yo llevo dos años diciendo que María Gracia le ha prestado unos añitos de su vida a Bella del Campo para aprender de ella. Rodaje, estudio, y estudio y rodaje. La familia que se forma dentro de los estudios, nos compensa de las privaciones. Se disfruta trabajando, que creo yo que es una suerte. 

Tu pareja artística es Manuel Bandera. ¿Cómo es la relación con un actor de tanto prestigio?

—Uno de los regalos más maravillosos que la vida profesional pudo darme; le escucho y aprendo, le miro y aprendo. Mi admiración por su trayectoria profesional es tan grande que no doy un paso, literal, sin él dentro del plató, jeje. Los años y los escenarios le han dado un poso de sabiduría y experiencia. 

Hay muy buenos y jóvenes actores contigo. ¿Qué crees que aprenden de ti o, incluso, tú de ellos?

—En Casa Bellita, se nos prodigan en calidad de hijos, sobrinos, doncellas, yernos… y es una fortuna verlos y aprender de su valía y dedicación al mundo de la interpretación. A veces puedes dar algún consejillo técnico sobre la trama y el comportamiento para que se sitúen cómodamente en dicha trama. Lo demás lo suplen con su preparación y profesionalidad, y entonces yo la que se maravilla y aprende de ellos. 

Como cantante sabes lo que es la ortofonía. ¿Cómo aplicas esta técnica a lo actoral?

—Aunque vienes de un mundillo no tan diferente, la Copla, sí es cierto que debes venir con un modo de respiración dominado, para no perder el aire en mitad de una frase y hagas que pierda su intención y en ello me intento preparar. No es lo mismo cantar y hablar en la calle, que actuar. Proyectar y pronunciar es algo que debe practicarse para dominar el lenguaje interpretativo. Por otro lado, tuve muchísima suerte a ser Bellita un personaje andaluz y folclórico. 

Ainhoa Arteta dice que los cantantes sois actores que cantáis. ¿Te conviertes en actriz cuando cantas?

—Rotundamente, sí. No recuerdo a ninguna tonadillera o cancionetista que no haya sido buena actriz. Ainhoa lleva toda la razón del mundo. Cada copla es una obra de teatro con presentación, nudo y desenlace. Es más: mientras una ópera o una obra de teatro pueden durar horas, una copla dura de tres a cinco minutos; los cambios de registro se producen aún en menos tiempo; debes saber contarle al público para que crea la historia que cada protagonista de dicha canción quiere contar.

Interpretas a Bellita del Campo, figura de la Copla a finales del siglo XIX y principios de XX. ¿Qué supone para ti encarnar a ese personaje?

—Sigo diciendo que es un regalo que me han mandado mi padre y mi madre desde el Cielo. Supone cumplir un sueño que desde que comencé en el mundo de la música tuve. Admiré a Estrellita, a Pastora Imperio, a Concha, Juana, Marifé, Carmen Sevilla —mi madrina—, a Lola Flores… tantas. Después de años de escenarios y carreteras, la vida me regala a Bellita del Campo. Un diamante que tengo el honor de lucir gracias a Ana Utretch, de “Vision Media”… Me permite cumplir un sueño de mi padre que siempre me aconsejaba echar mano de los «cantes antiguos», como él los llamaba. Yo he sido siempre muy clásica en mi cante porque de ellas aprendí y entrar en casa de muchos espectadores que, no solo en España sino también en América, añoraban ese tipo de cante y que les trae recuerdos de sus abuelos y padres… Créeme, un regalo de Joaquín y María desde el Cielo.

Hablando de la copla y del flamenco en general. ¿Por crees que estos géneros sean tan despreciados, incompresiblemente, por una gran mayoría de españoles? ¿No es éste un país ingrato consigo mismo?

—Creo que es inevitable estar sujeto a «modas». Yo tiendo a ser positiva y contar lo que ha sido para mí haber tenido un musical llamado Rafael de León, la Copla. Cuánta gente joven venía a los teatros acompañando a sus mayores y tras una Profecía recitada, Romance de la viuda enamorada, Yo soy esa, o Y sin embargo te quiero, caen absolutamente rendidos a los pies de la Copla. ¿Por qué? Porque la han conocido y la han entendido. Para querer sólo hay que escuchar y entender lo bueno, a partir de ahí surge, como mínimo el respeto. ¿Qué ha ocurrido con la Copla y el Flamenco? Pues que por ideas absurdas de asociación de arte y política, fueron relegadas a un lugar que no le correspondía. En el caso de la Copla, cierto es que su temática, con la evolución de nuestra sociedad, dió la sensación de que se quedaba trasnochada. (Nadie te dejaba en una relación y tú te metías a monja o nadie venía a buscarte en un caballo alazán a la puerta de tu casa, sino en una Vespa o en coche). Llegaron otros estilos y coparon el panorama musical. Pero lo bueno es como el aceite, oro líquido, flota y está ahí y ahí seguirá. Aunque sí es cierto que España debería desarrollar un perdido orgullo patrio por sus artes y artistas, por sus tierras y costumbres, que tan ricas son y tan olvidadas están a veces.

Todo país comunista es una cárcel por dentro y hacia afuera para sus habitantes. Actuaste en Corea del Norte. ¿Cómo fue cantar en esa gigantesca prisión?

 —Se nota perfectamente la falta de libertad. Tú la vives al tener que moverte por donde está marcado, aunque los tours eran diarios y mostraban lo mejor a los artistas. Pero lo cierto es que a nivel cultural y técnico, viví una de las experiencias más completas de mi vida. Los teatros eran inmensos, abarrotados de público que disfrutaba de las actuaciones. Yo calentaba voz junto a bailarines del Bolsoi o del Circo del Sol. Eran lo mejor de lo mejor y tú estabas allí con ellos. El trato hacia nosotros era primoroso y profesional. Técnicamente, un teatro con casi treinta metros de boca; unos músicos que se aprendían los temas en minutos; una sonoridad perfecta. Pero claro, no puedes pasear por sus calles; no puedes salirte de un circuito marcado por las normas del Festival. Del hotel, en el que lo tenías todo, al autobús con el viaje organizadísimo, y de ahí al Gran Teatro de la Opera. Así, que esas luces y esas sombras se viven, claro que sí. Pero llevar las coplas de tu tierra a una tan distinta y oír cómo el público va saliendo cantando “Las coplillas del olé «…olé con olé y olá… Salían cantando, es una sensación agradable, supongo que ese orgullo de cultura patria que tiene una. 

Acacias 38 se ve en Hispanoamérica. ¿Qué piensas de este acercamiento entre España y las naciones de su estirpe, a través de la serie?

—Maravillosamente bien. Hay muchos foros de seguidores como Loc@s por Acacias 38, en Facebook o Instagram. Son muy interactivos, y entre ellos ya han hecho una familia: la de Acacias 38; los Bellitos.; los Domínguez. Ha venido a hacerles recordar a unos y a otros acentos, expresiones y coplillas. Realmente, Acacias 38 es un fenómeno de público fiel y leal de América tanto Sur y Centro como Norte. Nos ven por el canal internacional; nos extrañan si algún día falta el capítulo, se retrasa o es más corto…lo que muchas series quisieran tener. Gracias de corazón a todos ellos. Incluso tenemos Acacias 38 en Italia, con el nombre de Una vita, que tiene records de audiencia. Así que imagínate, la contentura y agradecimiento que les tenemos a todos. 

—María: tengo entendido que fuiste portera de fútbol. ¿Qué queda de esa cancerbera en la actriz?

—Ja, ja, ja. Lo fui en el equipo del colegio, jugando en la liguilla de institutos de Alcalá de Guadaira, mi pueblo. Lo que me sirvió bastante aquí, en Acacias 38, en una escena en la que me tenía que desmayar, cuando me estaban envenenando. Los de producción me querían poner una colchoneta y no la necesité. Cuando el director dio la orden, me desmayé sin hacerme ningún daño.

Ojalá Acacias 38 dure muchos más capítulos. ¿Qué proyectos tienes cuando haya concluido la serie o tu intervención en ella?

Seguimos necesitando de ese apoyo del público para ello, que no dejen de verla porque vienen muchísimas tramas interesantísimas… Proyectos muchos, como continuar con mi cante, mis actuaciones. Uno de ellos es el musical que comparto con la maravillosa Olga María Ramos. Un paseo guionizado en el que contamos la historia de nuestros estilos más conocidos: Copla, Cuplé, Chotis, etc. “Historia de la Copla y el Cuplé». Mi otro musical con mi compañero Alejandro Canals, una voz espectacular y única «Dímelo Cantando», una historia de amor y reencuentro con el hilo conductor de nuestras canciones de siempre. Y continuar con un precioso proyecto que mantengo en Residencias de Mayores, «Música para el Recuerdo». De la mano de nuestras coplas, tocar un poquito ese disco duro que no se ha deteriorado y hacer que nuestros mayores recuerden lugares y hechos a través de las canciones. Te sorprenderías de lo que las coplas populares son capaces de hacer. Es una de las experiencias más gratificantes de mi vida. 

2 Comentarios

  1. Veo tu entrevista y te veo a tí, María, tal cual eres, sincera, sencilla, extraordinaria. Qué música para nuestro recuerdo y nuestro sello. MIL SUERTES AMIGA.

  2. Que bonita entrevista!! Toda una dama como Artista en todos los sentidos, encantada de conocerla a traves de Acacias 38!!todo un honor❤️

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