
Se suelen llamar así porque desde hace muchos años la etapa estival producía una especie de apagón informativo, que debía suplirse con temas considerados menores como el célebre “monstruo” del lago Ness en Escocia fiel a su cita veraniega todos los años. Una formas como otra cualquiera de rellenar espacios en los medios de comunicación (sobre todo la prensa escrita).
Uno de los temas más recurrentes del verano suelen ser noticias o crónicas relacionadas con ese misterioso mundo del arte donde se entremezcla el morbo de sus cotizaciones, con las “cloacas” del mercado y los delitos de robos espectaculares. Este año, habiendo ocurrido la muerte del famoso Erik “el belga”, no ha habido día en que los medios no se hayan referido a su persona en una u otra forma. O, más recientemente la noticia de dos “falsos” Gauguin en museos de EE.UU., denunciados por el coleccionista Fabrice Fourmanoir que vivió -como el artista- en la Polinesia Francesa durante muchos años.
Las dos obras aludidas serían la titulada “Invocación” de la National Gallery de Washington y “Mujeres y caballo blanco” de Fine Arts Museum de Boston, ambas obras fechadas en el año 1903 en que se produjo la muerte de Gauguin tras instalarse en Atuana de la isla d’Hiva Oa (Islas Marquesas) en septiembre de 1901, donde se hizo construir una casa que sería destrozada por un ciclón. En dicho año 1903 el artista ya estaba bajo los efectos de una grave enfermedad donde la sífilis hacía estragos.
Ambas pinturas proceden de las donaciones realizadas por John y Louise Booth a la galería de Washington (refª 1976.63.1) la primera de ellas y de John T. Spaulding al museo de Boston (refª 48.547), según consta en la información oficial de ambas instituciones, por lo que ninguna de ellas adquirió las pinturas sospechosas de falsificación (según el señor Fourmanoir), lo que las exime de responsabilidad más allá de su exposición museística.
La titulada “Invocación” de la National Gallery, es un óleo sobre lienzo de 65,5×75,6 cms., indudablemente relacionado con la pintura de gran formato titulada “¿De dónde venimos? ¿Qué somos? y ¿Adónde vamos” con unas dimensiones de 139,1 x 374,6 cms. (nº 381 del catálogo razonado del artista) existente en el museo de Bellas Artes de Boston y fechada entre 1897 y 1898, procedente de la colección Tompkins (Arthur Gordon Tompkis Fund) con nº de registro 36.270, que es considerada como su obra cumbre ya que es una descripción de las ideas del pintor sobre la existencia humana que, en sus cartas, sugiere incluso su lectura de derecha a izquierda (niño dormido). Por otra parte existe otra réplica parcial de la obra principal (nº 382 del catálogo) de 92 x73 cms. como un “estudio” de los personajes centrales de la gran pintura, en una colección particular de Nueva York mientras que la obra de la National Gallery no aparece catalogada.
La titulada “Mujeres y caballo blanco” también del Fine Arts Museum de Boston es asimismo un óleo sobre lienzo de 73,3 x 91,7 cms. fechada en 1903, con número de referencia 48.547, relacionada con la “Composición con caballo y figuras” de 1902 del Stockohlm Nationalmuseum, una composición similar de formato más pequeño (28×46 cms) donada en 1921 por Esther Lindahl que en el catálogo razonado del artista (nº 451) aparece como “Cambio de residencia”, mientras que la obra del museo bostoniano se identifica en dicho catálogo con el número 454. Las diferencias compositivas y de ejecución entre ambas obras son evidentes si bien hay bastante semejanza en las figuras, con la diferencia del color del caballo (claro en la pintura de Boston y oscuro en la de Estocolmo). Es más, hay una evidente simpleza en la pintura de Estocolmo que haría pensar en otro caso dudoso de atribución, aunque esté catalogada.
En los dos casos denunciados por el Sr. Fourmanoir, se alude a la cruz representada en ambas obras como un elemento extraño en la obra de Gauguin por el “rifirrafe” de Gauguin con el obispado católico. Una cruz que presidiría el cementerio de la aldea adonde irían a parar los restos del artista.
Asimismo se alude a la “vulgaridad” de la mujer de la “Invocación” donde se representa incluso el vello púbico que, en las otras versiones, aparece cubierto por un paño. Una figura con rasgos físicos más estilizados que los de las figuras centrales de las versiones catalogadas y realizadas muchos años antes.
Finalmente se denuncia el paisaje de fondo como ajeno al del lugar en que en teoría fueron pintadas (islas Marquesas) y que también difiere del representado en Tahití en 1897. Un paisaje que, en el caso de la obra de Estocolmo, con unas suaves y ondulantes colinas parece pertenecer a un lugar menos exótico.
La polémica está servida y cada una de las partes tienen sus argumentos o razones en pro y en contra del par de obras denunciadas y que de su realidad dependerán los precios de mercado correspondientes. Baste recordar que el conocido “Mata Mua” del año 1892 se vendió en Sotheby’s de Nueva York en fecha 15/5/1984 por el equivalente a 3.043.775.- euros y se vendería de nuevo el día 9/5/1989 (cuatro años más tarde) por 20.089.740.- euros. Probablemente de no existir tales cifras, habría menos polémica sobre la “paternidad” de estas obras y su posible “falsificación”.
En definitiva, otra “serpiente de verano” que servirá para distraernos un poco y olvidar estas vacaciones con mascarilla (que no son vacaciones) que nos han impuesto desde otros intereses.