
El mercado de arte —al igual que el resto de los sectores económicos— está sometido a vaivenes determinados por diferentes circunstancias (en las que son básicas la oferta y demanda), que en un principio pueden parecer ajenas, pero que, en este mundo interconectado, le repercuten de una u otra forma. No obstante, los precios (que no el valor) de las obras, pueden ser alterados por otras vías no siempre claras ni sujetas a las referencias racionales de mercado como es su aparición y tratamiento en los medios de comunicación.
Como ejemplo, hace unos días volvía a tales medios la ya antigua disputa judicial de una de esas obras, propiedad de un importante museo español. La obra en cuestión es “Rue Saint-Honoré, avec la pluie. 1897” del pintor impresionista Camille Pisarro que —al parecer— fue vendida por sólo 360 $, cuando sus propietarios huyeron de la Alemania nazi, donde antecesores familiares se habían dedicado al negocio del arte, sobre todo impresionistas y expresionistas franceses y alemanes.
A la obra objeto de disputa entre el museo y los herederos, se le ha atribuido (no se sabe por quién) un precio de 30 millones ($), lo que sería un auténtico récord entre las referencias del mercado de arte, donde otras obras similares se han movido en precios inferiores. Así “Le boulevard Montmartre, matinée de printemps. 1897”, ha sido la que hasta la fecha ha alcanzado la mayor cotización: 21.115.500 $ en la subasta de Sotheby’s en Londres el día 5 de febrero de 2014. Ya en fechas más recientes “La rue Saint-Lazare, temps lumineux. 1893” sólo alcanzó la cifra de 9.439.807 $ en la sala Christie’s de Nueva York en fecha 11 de noviembre de 2018. El cuadro “Boulevard de Montmartre, fin de journée”. 1897” fue rematado en 6.868.691 $ el día 19 de junio de 2019 en Sotheby’s de Londres (en su procedencia figura la misma familia). La obra “Le Pont-Neuf, après-midi de pluie. 1901), se vendía en Christie’s de Nueva York el día 11 de noviembre de 2019 por 4.983.027 $ (en las exposiciones figura la realizada en la galería berlinesa de la misma familia en el año 1904). En fecha 19 de junio de 2018, se vendía otra versión del “Boulevard Montmartre, brume du matin” en Sotheby’s de Londres por 3.300.252 $.
En años anteriores, tenemos de nuevo “La rue Saint-Lazare.1893” vendida en Sotheby’s de Nueva York en fecha 7 de noviembre de 2001 por 6.665.925 $. En Christie’s de Londres “Le Pont-Neuf, naufrage de la Bonne Mère. 1901) se vendió en 4.431.300 $ el día 18 de junio de 2007. Finalmente, en fecha 2 de noviembre de de 1993, se vendía en Christie’s de Nueva York “Le marché autour de l’eglise Saint-Jacques.1901” por la cantidad de 3.238.017 $.
La última adquisición corresponde al actual propietario de la obra que nos ocupa, que —según lo publicado— “fue comprada en una galería de Nueva York en el año 1976 por 275.000 $”. Una cifra baja comparada con las reseñadas pero que correspondería a las cifras medias de algunas obras de Pisarro en el presente año, donde tendríamos “Le clocher de Bazincourt. 1895” vendida el 13 de noviembre pasado por 515.314 euros en Christie’s o “La Roulette. 1862” que, con una estimación de 132.537 euros, fue retirada por Sotheby’s el día 17 de noviembre o “Village de Bazincourt” una obra de formato más pequeño que se vendió por la misma firma en octubre de 2021 por 140.000 euros.
Otro ejemplo de lo que resulta “noticioso” para los medios puede ser el típico caso de “gran” obra de arte que pasa desapercibida, hasta que un “experto en arte” la descubre y los “ceros” suben en las cifras de cotización.
Se trata de un dibujo atribuido al alemán Alberto Durero perteneciente a un arquitecto americano que, tras su fallecimiento, fue inocentemente vendido por sus hijas a un coleccionista por la cantidad de 26 euros creyendo que no era importante (se supone que el padre también lo creería así a pesar de su formación académica). El dibujo no sólo ha sido examinado y autenticado por el experto correspondiente, sino que las pruebas realizadas sobre el papel y las tintas así parecen indicarlo.
El dibujo figura en la web de la Agnews Gallery de Londres y se le atribuye (tampoco se sabe por quién) un precio de 50 millones ($) o 44,5 millones de euros. Se trata de una “Virgen con Niño” sentada sobre un pesebre de madera y paja, que recuerda la obra de un tema similar “Madonna with many animals” del Albertina Museum de Viena que, frente a la falta de fondo del dibujo que nos ocupa, presenta un abigarrado paisaje con escenas, donde predominan en primer término distintos animales y plantas. La posición y el gesto de la cabeza de la Virgen con ojos abiertos y cerrados son similares, así como el vestido con pliegues, si bien hay diferencias de factura apreciables (sobre todo en las manos y el pesebre de ambos dibujos). La posición del Niño con una flor en la mano varía también. El dibujo del Albertina Museum está ligeramente acuarelado, mientras el otro parece realizado con tinta china sobre papel.
Pues bien, las escasas ventas en el mercado demuestran precios que, ni de lejos, llegan a la cifra de 50 millones ($) publicitado en los medios de comunicación. Así, en 11 de noviembre de 1986, se vendía el dibujo “The Satyr’s family” en Sotheby’s de N.York, perteneciente a la colección Gaines, por 400.000 ($); en 9 de enero de 1996 en la misma sala se vendía “The Joly Family” por 220.000 ($) ; en 27 de enero de 1999, mismo lugar y misma sala, se vendía “The Goddess Isis Kneeling” por 430.000 ($); en 23 de marzo de 2007 la sala Koller de Zúrich, remataba el dibujo “Samson tötet den Lowën” por sólo 3.398 euros y, finalmente el 4 de abril de 2017 se vendía “Christ being Nailed to the Cross” en Sotheby’s de Hong Kong por 1.500.000 HKD (180.900 euros).
Sirvan estos dos casos (hay muchos otros) para aclarar por qué no es su valor artístico o su importancia en la historia del Arte (ambas cuestiones siempre discutibles) las que mueven los hilos de la “noticia” estableciendo ya una sobrevaloración o inflación en su cotización. Es su valor como símbolos de un “status” social o político, a los que hay que mantener como patrimonios inflados de colecciones institucionales y privadas, donde las “valoraciones” artificiales juegan un importante papel a la hora de donaciones o exención de impuestos.